domingo, 30 de noviembre de 2008

Un jardinero elegante (preámbulo del mero día)

Yo no creía que fuera tan difícil cortejar a aquella mujer. Sé que es rica y muy codiciada por hombres que representan los mejores partidos del pueblo para una mujer de su clase y posición, pero jamás pensé que mi primer visita fuera a terminar así:
Fueron dos horas las que esperé en la calle bajo la llovizna a que Margarita saliera de su clase de macramé, tan sólo para poder saludarla y con mucha suerte cuadrar una cita por la tarde.
Al fin salió y acudí a su encuentro y sin dudarlo le pedí permiso para hacerle una visita a su elegante domicilio.
–Hoy tengo toda la tarde libre- le dije - como que se espantó un poco, pero ya que me revisó bien de pies a cabeza, le cambió el semblante.
-Vaya entonces, y le agradezco de antemano su cortesía- así me contestó la ingrata.
Nunca había sido tan difícil soportar el tiempo y las ansias como ese rato en que esperé a que dieran las cinco mas o menos. Ni me atrevía a moverme mucho para no sudar ni despeinarme, por eso mejor me quedé en mi casa, sentado en la cama de mis padres para así poder estarme enfrente de los chorros que se hacen desde el tejado siempre que llueve en el pueblo de tres a cuatro y media. Supe que era la hora de salir cuando dejó de llover, y ni me dio miedo mojarme los zapatos en la calle porque sé que los charcos se evaporan rapidísimo de tanto calor que hace después de los aguaceros, eso sí, el vapor te entra por las narices y hasta te ataranta la cabeza.
Crucé el pueblo que dormía la siesta todavía. Cuando toqué la puerta de su casa fui atendido por un empleado que me condujo a través de un inmenso jardín cuyo fino césped estaba bastante largo. Al final, llegamos a una bodega donde había un recado para mí, aún no era mi día.
“Las podadoras están a su disposición. Gracias otra vez por su cortesía. Atte. Margarita.”
...durante las siguientes seis horas me encontré más ocupado que una pulga en el cuerpo de una mujer gorda.

2 comentarios:

Lola dijo...

Y bueno, señor escribidor, ojalá siga usté en este camino del relato humorístico porque me cae que le sale rete bien; déjese fluir más a menudo, será un placer seguirle leyendo y descubrir que esto es apenas una probadita de lo que su talento es capaz de alcanzar...

Anónimo dijo...

ja ja ja ja ja ja
Felicidades!!**