domingo, 24 de agosto de 2008

Pobrecita Mujer


R. Soberanes

La mujer salió de su casa, ya sin lágrimas, cuando de pronto le cayó una caca de pájaro en la nariz.

Al hombre elegante le acababan de lustrar los zapatos en el parque, cuando los niños le dieron de pisotones. El hombre volvió a pedirle grasa al bolero, el padre de los niños pisotones.

Ella dijo que a ése hombre no quería volver a verlo porque su aliento le recordaba al que tenía el que le tentó las nalgas en la misa de ramos el año pasado. En la próxima misa de ramos le tocaron las nalgas a su hermana la solterona quien se terminó casando con su agresor, mientras que ella sí se quedó solterona.

El hombre que pagó doble por una boleada fue a misa y al entrar vio que un borracho le agarraba las nalgas a una dama, él se acercó para defenderla. Al reaccionar, ella encontró al hombre y se sintió halagada por la falta de respeto y se lo llevó a la cama...el resto ya se sabe.

La mujer estaba desencajada, deseando que le hubieran faltado al respeto por segunda vez. Comenzó a tomar hasta el hartazgo. No le importó que la vieran borracha y con señas de haber llorado durante varios días.

El borracho decidió olvidarse de sus perversiones, ya no iría a molestar señoras a misa, y para simbolizar su decisión, dejó libre su única mascota: un pájaro.

3 comentarios:

Bruno Ferreira dijo...

Bien! Me agrada la manera en que juegas con las diversas capas sucesivas del tiempo, y del destiempo, en este texto.
Bienvenido al mundo de la güeb, Rodrigo. Saludos!
(Una recomendación, quita las letritas, las de la verificación de la palabra, cómo chingan la maaadre a la hora de reproducirlas).

rodrigo dijo...

Nommmbre pues muchas gracias!!!. Eso de jugar con el tiempo lo hago porque creo que es apenas un mínimo acercamiento a cómo y por qué pasan las cosas. El más pequeño acontecimiento tiene tantas implicaciones que uno quisiera abarcarlas todas. Nunca acabarías de preguntar por qué, por qué, por qué cuando una señora se casa con uno y no con otro, en ese otro incurre en otras vidas, etc, etc.
PD. Aistamos pendientes también de los gatos y los laberintos de Brunoferías...

Roberto Carlos dijo...

¿Cual tiempo carnal?
Está muy fregón tu texto, brincando de un punto a otro, entrelazando historias que inicialmente parecen independientes, pero al final, son la misma.

¿O me perdía de algo en el inicio?

¡Felicidades!

Un abrazo hermano