lunes, 11 de noviembre de 2013

Ciudadanos se defienden solos; “en mi casa no te metes, ya estamos hasta la madre"



 Foto de Félix Márquez
(Texto de marzo de 2013)
Rodrigo Soberanes /@rodsantin

Los vigilantes de colonia caminaban por la noche con sus rifles y sus rostros cubiertos.  Una patrulla municipal que circulaba por el lugar se detuvo y un mando preguntó: “¿todo tranquilo?”. Después de minutos de plática bajo un poste de luz, cada quien siguió su camino.

El “Ciudadano Vigilante” es un “proyecto” que comenzó en el predio El Inglés, en Tlalixcoyan, un municipio donde “terminaron los días de dormir con las puertas abiertas y de esperar a que tu vecino te cuide,” como era antes, según Luis Alvarado, el presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad.

A siete meses de asumir la vigilancia por ellos mismos, los hombres con rostros tapados con paliacates afirman que sus rondines nocturnos ya dieron resultados contra la delincuencia común que azotaba a su colonia con cortes de luz, robos y asaltos.

Llevan rifles de casa y cualquier objeto que les sirva para defenderse y en caso de ver a algún sospechoso en la colonia y presenciar algún ilícito, llaman a las autoridades. Ahí –dice- termina su función. “Somos vigilantes de colonia, no policía comunitaria”, aclaran.

El mensaje de los cinco hombres perdiendo horas de sueño para recorrer las calles de sus comunidad (duermen tres horas diarias, pues todos trabajan en el día) es: “en mi casa no te metes, ya estamos hasta la madre (…) es una reacción voluntaria porque ya no se puede”.

Antes del recorrido, venían de explicarle su experiencia a cientos de personas reunidas en la congregación de Piedras Negras, donde el Consejo Ciudadano de Seguridad citó al alcalde José Muñiz y a sus colaboradores en la materia, además del agente ministerial.

Rafael Peña, uno del grupo de vigilancia de El Inglés pasó al frente y los demás se quedaron sentados confundidos entre los participantes de la reunión para evitar  ser reconocidos por posibles delincuentes infiltrados.

Ahí, el alcalde dejó claro que apoya la iniciativa de formar un Consejo Ciudadano y el presidente de esa organización, Luis Alvarado, afirmó frente a la concurrencia que esa estructura organizativa será el vínculo entre las autoridades a la ciudadanía, que desbordaba quejas de inseguridad y corrupción cuando hacían uso de la voz durante la reunión.

Rafael Peña dijo que la base de la seguridad de su colonia es la “organización” entre las familias para estar en comunicación permanente y “echarle el ojo” a personas extrañas. “No tengan miedo, nuestro peor enemigo está en nosotros y es el miedo”, dijo Peña recibiendo aprobación con aplausos.

Fue una sesión con programa específico para el uso de la palabra que terminó con un micrófono abierto para la ciudadanía. Un secretario levantó un acta y se acordó –a petición del alcalde- repetir esa reunión dentro de un mes y revisar si lo acuerdos se cumplieron.

Este miércoles por la madrugada, la colonia El Inglés estaba vacía. En cada cuadra, los vigilantes señalaban puntos donde solían reunirse jóvenes a tomar alcohol y a delinquir, dijeron los hombres con rostro cubierto.

Uno de los acuerdos de octubre pasado en El Inglés fue prohibir a los menores de edad permanecer en la calle después de las 10 de la noche.  Un toque de queda que los cuidadores hacen cumplir con rigor cuando ven a alguien en la vía pública, le piden su identificación y lo hacen volver a casa si es lo que procede.

Durante el recorrido, el grupo de vigilancia informó que, pese a haber ahuyentado los delitos comunes y de dormir unas tres horas diarias, sus rondines seguirán y buscarán “que las otras colonias hagan lo mismo.”

viernes, 8 de noviembre de 2013

Trabajo al albur en el recinto portuario de Veracruz

Rodrigo Soberanes /@rodsantin

Enfrente del Mamis Bar, en la avenida Montesinos, paran los autobuses del "pulpo". Frenéticos se estacionan como pueden y tratan de ganarse el pasaje. De esas cajas de hierro descienden hombres de todas edades, complexiones y pesos; todos están quemados por el sol, algunos llevan una mochila y visten pantalón café y botas de trabajo. Otros, como los niños a los que sus papás no les han comprado el uniforme, van como pueden.

Cruzan la avenida, suben al Puente Morelos en ruinas (en construcción), cruzan por arriba la estación de ferrocarril y vuelven a bajar en la última escalera del lado izquierdo. Los escalones están llenos de envolturas de comida chatarra, igual que la calle Morelos, donde se reúnen tres veces al día, los cientos de trabajadores que acuden a la subasta de empleo, a las siete de la mañana, a las dos de la tarde y a las nueve de la noche.

Entre las calles de la Colonia Manuel Contreras, un suburbio del Puerto de Veracruz, llegan los obreros zigzagueando para evitar el sol en su recorrido. Enfrente de la derruida discoteca G, se paran los microbuses y se vacían dejando sobre la calle unos 20 trabajadores, algunos vigorosos y otros apenas pueden caminar por su edad. algunos con sus pelos húmedos y sus gorras en la mano para no estropear el peinado, otros, los viejos, llevan sus cachuchas en la cabeza. Dos de ellos estaban cojos y necesitaban ayuda para andar, no obstante, su condición no les impide portar su uniforme de obrero limpio y sus botas mineras impecables.

Desapareció el microbús y y el simpático barullo se desplazó, lento, hacia el embudo dispuesto bajo el puente. Caminan por Cervantes y Padilla y llegan justo a las grandes entradas en forma de media luna que conducen a la zona portuaria. En la polvosa calle Morelos hay mesas fabricadas en un momento de tablas y clavos oxidados, tienes sus sillas amarradas con cadenas. En las paredes hay ofertas de préstamos de dinero en efectivo, hay un puesto de sombreros de tela teñidos de camuflaje y gafas para el sol.

Los uniformados son los sindicalizados, los que llegan a trabajar con la certeza de que les van a dejar entrar a la zona portuaria a ganarse 500 pesos o más, depende; los que llegan en shorts, o pantalón de mezclilla y haciendo más preguntas que los otros, son "personal de apoyo", los que reciben los puestos que los sindicatos no requieren y se juntan en grupitos e intercambian información. Nos acercamos a platicar con uno de ellos, pero se nos adelantó con su pregunta:

-"¿Quieres piedra o polvo?"
-No, gracias, quiero que me platiques cómo es la movida de los nombramientos, ¿eres trabajador de lista?
-¡No!, soy de los burros, de los que andan metidos en el carbón, a los del sindicato les toca la papita, trabajan de a jefes, se paran en la sombrita y `haz esto, haz el otro´".
-¿Cuánto ganan los de lista y cuánto ganan ustedes?
-Ellos de 500 para arriba, nosotros ganamos 300 por turno (...) Mejor no hay que hacer iris, guarda tu libreta, dame tu teléfono y yo te hablo, te platico todo lo que quieras". Se esfumó el personaje después de dar su nombre, seguramente falso, y de negarse a dar su teléfono.

Impensable un lugar concurrido como éste sin un volovanero. Lo tratan con una familiaridad que explica por qué sólo es él y no varios volovaneros. A la hora precisa se instala otro comerciante, el taquero. Su puesto se llena en cinco minutos. Hay obreros que van de salida y otros que apenas llegan y no alcanzaron a comer en casa. Aumenta el ajetreo de bicicletas que llegan como ráfagas y se meten directo al gran almacén que es la antesala de la zona portuaria. Otros las dejan afuera amarradas con candado.

Siguen llegando, a la mayoría le entusiasma la idea de dar su parecer en una entrevista, pero no quieren que se conozca su identidad. Uno de ellos aguarda en la esquina, está haciendo tiempo para que den las 2:30 pm. bajo la sobra de un árbol y en compañía de dos jovencitas. Está adormilado, se espanta las moscas de los hombros descubiertos como un tic nervioso, pero lo hace lento.

José González dio por nombre. Según él, el trabajo es tan variable que entre las cuatro empresas que contratan abajo de puente Morelos, llegan a requerir entre 70 y 80 maniobristas en un día "bueno", sin embargo hay otros en que sólo le dan trabajo a unos cuatro. De hecho, aún siendo trabajadores sindicalizados, llegan a pasar rachas malas en que no hay trabajo por varios días,"tres o cuatro días sin chamba".

A decir del señor González, la base trabajadora, -"el músculo de las empresas", como se llaman ellos mismos-, sí preferiría tener un trabajo fijo. "eso te lo dejo de tarea para que lo informes, se tiene que quejar el líder (del sindicato), él es el que tiene que hacer esa onda -¿Lo ha hecho?-, me imagino que no"

Aún así, aseguró que es mejor trabajar en el puerto dos o tres días a la semana que "estar allá", es decir, en cualquier otro lugar que no sea el puerto en donde un obrero pueda encontrar un lugar.  Contrario a lo que dijo el comerciante, José González afirmó que los trabajadores de lista ganan 300 pesos por turno de ocho horas.

En la angosta calle Morelos o "Avenida Morelos", como dice el letrero de la esquina, apenas hay espacios para que se estacionen algunos vochos, sin embargo, hay un lugar bastante grande que nadie a ocupado. Ahí se estacionó un Cougar gris. Del gran lanchón bajó un hombre de unos 130 kilos que medía como 1.90m. con sus botas y pantalon de obrero. Amable, nos dio señas de cómo poder entrar a trabajar de obrero.

"Ahorita en la maniobra de coches nuevos hay bastante chamba, ve y pregunta por allá".

"¡Hoy no va a haber nada loco!", gritó uno de los que ya salían de trabajar. No causó gracia. El señor de gran tamaño continuó: "Aquí el que quiere chamba la encuentra, pero hay que venir todos los días, imagínate nomás, hay tres turnos", sin embargo, reconoció que no es tan sencillo, puesto que los puestos de trabajo dependen de una circunstancia que escapa de las manos de los obreros, puesto que "cuando los sindicatos y las empresas se ponen de acuerdo se abren las plazas, cuando no, no".

-Bueno, ¿qué hay que hacer para entrar?

-"Algunos del sindicato venden su lista, si se portan chidos, hasta en 10 mil o 15 mil pesos", dijo Miguel, pesado y sudoroso. Arreciaba el calor del medio día, el señor tenía que irse, cada pregunta lo retrasaba.

-¿Y para entrar como trabajador de apoyo?

-"Necesitas a alguien que te conozca para que te den un número de apoyo

Hay cargos que van desde el nivel uno, "esos no se abren nunca" hasta el cinco, en este nivel, los operadores "ganan hasta 500 varos por turno". .Seguían llegando, paraban a orinar en un terreno baldío que antes fue el patio común de una vecindario. Paulatinamente, el barullo de mercado se trasladó al interior, a la gran bodega donde se deciden las contrataciones.

De frente, hay una ventanilla donde se dan los "Nombramientos tierra/a bordo". La tabla de la esperanza advierte: "Probable personal a requerir durante el día". Loneros, trascabos, planas, cargador, wincheros, operador de container, retroexcavadora, grúa pato, etc. Junto está la oficina del oficial de nombramientos enmarcada por un reloj digital que cuenta la marcha atrás para que llegue la hora de la expectación.

Miguel, el hombre grande está sentado junto a una columna y no para de hablar para las ocho personas que lo rodean, en la otra columna cuatro obreros le pegan en la cabeza a uno que no es enano, pero casi.

Dos pequeñas torres están dispuestas en el lado derecho de la bodega para la repartición de las labores de los operadores.  A las 2:28 salieron dos oficiales uniformados con camisas azules de manga larga y con radios que utilizaban para comunicarse estando cada quien en su torre correspondiente y con las listas de los afortunados en la mano. Abajo acechaban los trabajadores con la mirada hacia arriba, expectante.

Al otro extremo comenzaron a requerir a los obreros, ahí van los de apoyo, pero se quedan en tras un varandal que los separa de la ventanilla donde un oficial le reparte los puestos de trabajo a los de pantalón kaki que llevan una ficha en la mano junto con su credencial de electol. En un proceso lento y constante, el filtro retiene a los de apoyo mientras que los demás entran a la zona portuaria. El ruido disminuye paulatinamente hasta que la calma regresa. Las conversaciones de los que se quedaron sin trabajo resaltan más gracias al eco de la bodega. A las nueve de la noche se abre una nueva oportunidad.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Pescadores se lanzan tras barco de Pemex y hacen manifestación en altamar

 Texto publicado el 7 de agosto en Jornada Veracruz

Rodrigo Soberanes

Pescadores de la comunidad de Antón Lizardo, Alvarado, se lanzaron a la búsqueda del barco explorador de Pétróleos Mexicanos, al que culpan de la pérdida total de sus ganancias desde hace 45 días, para intentar "desviarlo".

La embarcación que realiza estudios sismológicos en la costa central de Veracruz fue vista a pocos kilómetros de Antón Lizardo y dos lanchas intentaron salir a su paso en cuando amainó la lluvia, poco antes del amanecer.

Los pescadores recorrieron 70 kilómetros en línea recta hacia el sur tras el barco, y cuando se encontraban cerca del municipio de Lerdo de Tejada, emprendieron el retorno hacia su punto de partida.

"Venimos para ver si lo podíamos encontrar, inconformarnos y de alguna manera desviarlo y que no siga afectando nuestra área de pesca", dijo Bernardo Hernández, presidente de la Federación de Cooperativas Pesqueras del Puerto de Veracruz.

El trayecto estaba vacío, sin lanchas. Bernardo Hernández dijo durante el viaje que ese tramo es una de las zonas más ricas en producción pesquera en el estado y que las detonaciones del barco han matado o ahuyentado a la fauna marina.

"Como pudieron observar, no encontramos ni una lancha en ese trayecto. No han dejado ni un tipo de especie que podamos capturar. Esa es la zona más rica en producción de la mitad del sur de Veracruz", aseguró.

Hace 10 días comenzaron a aparecer peces Jurel Amarillo muertos acumulados en las zonas de playa en Antón Lizardo y en las isletas cercanas, y flotando dispersos en altamar.

Los pescadores aseguran que la causa de la mortandad de la fauna marina , en ése y otros puntos de la costa central, son las detonaciones que realiza el barco como parte de sus trabajos de exploración.

"Los buzos que andan en esta zona nos comentan que aveces el barco está a 15 o 20 kilómetros y ellos oyen perfectamente la explosión e incluso sienten una sensación en el organismo como de un pequeño golpeteo", dijo Hernández.

En su camino de vuelta, la comitiva de pescadores paró en el arrecife Cabezos, que es el último de la parte sur del Sistema Arrecifal Veracruzano, una zona donde ronda el barco investigador.

Ahí, a unos 15 kilómentros de la playa, realizaron una pequeña manifestación mostrando las pancartas que tenían preparadas para mostrarlas ante la embarcación. "Pemex, deja de matar nuestros litorales", "Pemex, queremos comer" y "Pemex compra a funcionarios", eran algunas de sus consignas.

Este miércoles, los pescadores tendrán una reunión con el secretario de gobierno, Gerardo Buganza Salmerón para intentar conseguir su mediación en el conflicto, que inició desde el 9 junio con una manifestación masiva frente a las oficinas centrales de Pemex en la ciudad de Veracruz.

Bernardo Hernández aseguró que, de no atender sus peticiones de indeminización y pagos de jornales (entre otras), los más de 15 mil afectados radicalizarán sus protestas contra la empresa paraestatal.

martes, 29 de octubre de 2013

El sueño mexicano

Publicación de 2004, Periódico Política, Veracruz


Jaime Rodríguez/ Rodrigo Soberanes

Para miles de veracruzanos y mexicanos, el sueño americano resultó ser un mito ya que al dejar el país incluso arriesgando la vida, cuando llegan a los Estados Unidos no solo se enfrentan a la discriminación, racismo y vejación, sino que el trabajo que buscaban al otro lado del río no existe.

De hecho, la nación más poderosa del mundo económicamente hablando, para el año 2050 se convertirá en expulsor de la mano de obra que explotó con la contratación de millones de migrantes hispanos, en su mayoría mexicanos.

De acuerdo a datos oficiales, en la última década han emigrado casi un millón de veracruzanos, y el estado de Veracruz se ha convertido en el segundo estado del país que mayor número de remesas recibe de los estados Unidos después de Zacatecas, y se calcula que en el 2006 ocupe el primer lugar en envío de dólares.

Se calcula que Veracruz estado recibe al rededor de 30 millones de dólares anuales en remesas.

 

La causa primera de los que se van

La falta de empleo que prevalece en Veracruz se observa en el testimonio del agente municipal de El Coyolillo, comunidad del municipio de Actopan. Simón López Zaragoza evidenció que en el caso de su comunidad, los programas oficiales se quedan en la cabecera municipal, pues el alcalde Eduardo Carranza incurre en lo que no es nuevo: beneficia a un número reducido de personas que están allegadas a él:

¨En verdad para trabajo, no hay nada. Aquí solo los que trabajan son del municipio, por que pa´los campesinos no, nunca te llega digamos: te vamos a ofrecer un trabajo, no nada aquí se las pela uno como puede, los van acomodando a su gente que ellos quieren y es muy difícil que lleguen proyectos, se van conociendo y se los van pasando¨.

Coyolillo es una comunidad afro-mestiza, que históricamente ha basado su actividad económica en dos ingenios azucareros, el de Nuestra Señora de la Concepción (La Concha) y del de la ex hacienda e ingenio de San Miguel Almolonga Sin embargo, un ingenio más cercano a San Miguel Almolonga, fue el de San Sebastián Maxtlatlán, que se inició a fines del siglo XVI y desde entonces en él fue ocupada mano de obra esclava procedente de África.

Aquí podría tener su origen el establecimiento de esta comunidad afro-mestiza que en la actualidad es conocida por la recurrente migración hacia Estados unidos, al grado, que el agente municipal de Coyolillo calcula que ¨hay una 800 mujeres solas con sus niños¨, mismas que reciben visitas esporádicas de sus maridos que ¨regresan dos, tres meses y al ver que aquí no hay nada mejor se van¨.

Francisco Jiménez es originario de Landero y Coss, él es carnicero de oficio, sin embargo, la imposibilidad de dar sustento a su familia lo orilló a irse ya un par de ocasiones a los Estados Unidos, su situación es otro ejemplo que ilustra la causa del destierro de miles de Veracruzanos:

¨El gobierno de México, no sé si no puede o si no le alcanza el dinero, aquí, te digo que no hay nada, ¿qué puedes ganar tu?, ahora, ¡si en los municipios tan siquiera hubiera una fábrica! Quién sabe a dónde llevan el dinero¨.

Según reconoce el delegado de la secretaría de Relaciones exteriores en Veracruz, Enrique Buj Flores, el gobierno mexicano no ha podido generar empleos "lo suficientemente remunerados para que nuestra población se sienta satisfecha con su condición económica y social dentro del país¨. No es que encontrar un trabajo sea imposible en nuestro estado, lo que sí lo es aparentemente para la mayoría de los veracruzanos, es encontrar la actividad "que les permita a estas personas vivir con dignidad¨.

 
Lo que vale allá un mexicano

Hasta el día de hoy, la mano de obra del común de los campesinos mexicanos, no vale más de cien pesos diarios, al cruzar la frontera, su fuerza de trabajo (en el supuesto de que sí encuentren empleo) adquiere un valor ocho veces mayor según explica Enrique Buj Flores, mientras esto siga ocurriendo, el flujo migratorio de mexicanos hacia los Estados Unidos, va a continuar. 

"Aquí está más dura la manera de vivir, aquí pa´que gane uno cien pesos y pa´mantener a toda la familia, pues es poquíto" asegura Simón López Zaragoza.

Por su parte, Francisco Jiménez, sabe lo que es haber estado del otro lado ganando billetes verdes y haber regresado a Veracruz a intentar lo que ya una vez no pudo, que es sacar a su familia adelante:

¨Uno no puede estar marginado con la familia que no tenga para mantenerse, yo tengo que ver donde poder ir a ganar, ok yo estoy de acuerdo que abandona uno nuestro hogar y nuestra familia, ¡pero hay necesidad de salir!, ¿porque? porque el gobierno nunca pone ninguna fábrica, ni cosas buenas para el trabajo, para superación de nuestro municipio¨.

Pascual Calderón también acaba de regresar de los Estados Unidos, trae la idea de quedarse pero no está seguro de que eso se vaya a poder, él relató la diferencia entre lo que puede ser estar allá y lo que es estar aquí.

"Mucha gente que no estaba allá, imagínate, ya fue allá y mejoro su situación económica y todo eso, tu sabes que se gana más dinero que aquí, en cambio allá son dólares y aquí dinero mexicano, vienes y lo cambias y es más".

 

Mejoran los pueblos con las remesas

Así, siguen los testimonios que revelan que en la actualidad los pequeños poblados encontraron la forma de salir adelante mediante las remesas. Francisco Jiménez afirma que Landero y Coss "ha tenido superación gracias al otro lado", y si bien reconoce lo doloroso que es que ¨las casas se queden vacías¨, piensa también que más vale el sacrificio: "¡cierto es!. pero hay muchos niños todavía, hay mucha cuestión por delante".

Calixto Carranza López es uno de los pocos habitantes de Coyolillo que no se ha ido a Estados Unidos, por lo que le ha tocado se testigo de los cambios que ha habido en su pueblo: "ya ha mejorado primo, aquí el pueblo estaba más pencón, las casas estaban como aquí (la suya)  y ya ahorita ya cambiaron mucha las casitas". Cuestión de tiempo para que él quiera que su casa ya no esté ¨pencona¨.

Cada quién por su lado se las arregla y arma su negocio, las remesas dan la oportunidad a los familiares de los migrantes a que generen su propio patrimonio, en el caso de Coyolillo, lo ideal sería que la gente tuviera trabajo bien remunerado en el campo, según consideró Simón López, sin embargo como esto no es posible, el papel de las remesas se vuelve fundamental: "mucha gente va invirtiendo, el que no compra carrito va arreglando su casita y hay se la van llevando, la mayoría está teniendo casitas, terrenitos, como la gente  no tiene donde trabajar van comprando pedasillos de terreno que van vendiendo".

Eugenia López López es madre de cuatro hijos que se fueron a Estados Unidos hace seis años y desde entonces no han regresado, con todo y su casa de material, limpia y recién pintada, ella está sola: "ahorita no han venido, ya tiene seis años".


El delito de llevar y traer "mexicans"

Es mejor traficar personas que drogas, porque se puede ganar más dinero sin que la justicia mexicana tenga  las armas legales suficientes para ejercer castigos como en el caso del narcotráfico, así de claro nos lo explicó Enrique Buj Flores: "ya en este momento es más lucrativo tratar con personas que entrar al narcotráfico y las sentencias son infinitamente menores, el delito del narcotráfico es extraordinariamente punible con sentencias altísimas en México y Estados Unidos, las sentencias en México y EU son muy inferiores, en México ni siquiera se ha tipificado plenamente el delito de trata de personas, en México a los coyotes no existe una legislación que los combata".

Hace cinco años el preció para pasar sin documentos a los Estados Unidos podría ser de entre 500 y mil pesos, ahora son entre cinco y diez mil pesos.

Aún cuando en México no existe legislación que combata la labor de los coyotes, y su trabajo de trata de personas los hace menos sensibles día a día por las grandes sumas de dinero que se obtienen, ser Coyote tiene sus puntos en contra, así nos lo expresa la esposa de Eloino López, Coyote de Coyolillo.

La señora, (no quiso revelar su nombre) nos dijo que su marido "se va por ocho o diez días" cada viaje sin que ella y su hijo Guadalupe puedan tener noticias suyas, además, según nos comentó, su esposo tiene jefes estadounidenses: "son hombres bien estrictos, yo la mera verdad ese trabajo nunca me ha gustado, este trabajo es como una pasada, varios pasan por este trabajo y lo dejan, trabajan un tiempecito y lo dejan, yo al menos tengo a mi hijo y mi pensamiento es que estudien, allá los están pervirtiendo más".

Así los polleros sean inhumanos y el desierto azote a los migrantes con temperaturas de más de 50 grados, o viajen escondidos en camiones de volteo bajo toneladas de graba, o metidos en pipas, etc, la verdad para francisco Jiménez es una: "pa´ganar tu sabes que tienes que arriesgarle, tu sabes que tienes que arriesgar tu vida".

La sangría para las pensiones

El fenómeno de la migración tienen su impacto en el ya de por sí quebrado sistema de pensiones mexicano, esto debido a que los mexicanos que viajan a trabajar a los Estados Unidos, al estar plenamente sometidos a las condiciones laborales de los patrones, pagan impuestos a cambio de nada.

Esto quiere decir que México exporta "sus mejores hombres y mujeres" a contribuir a las finanzas de otro país, luego de que, mientras fueron menores de edad, recibieron educación, atención médica, e hicieron uso de la infraestructura que ofrece el estado, por deficiente que esta sea. Según cifras oficiales, durante los próximos 10 años México va a exportar entre 10 y 15 millones de jóvenes que se supone tendrían que ser los contribuyentes que van a pagar las pensiones de quienes hoy están cerca de jubilarse.

"Nuestros paisanos va a Estados Unidos y pagan sus impuestos, los patrones les deducen su contribución al seguro social, contribuciones que van a dar a los nombres falsos que nuestros paisanos utilizaron  y del cual nunca se van a beneficiar, consumen en EU y pagan el impuesto a la venta, entonces primero es un gran mito que nuestros paisanos significan una carga fiscal para los Estados Unidos", asegura Enrique Buj.

La señora Eugenia López López dice que sus cuatro hijos ya piensan regresar porque "ellos todo tienen que pagar", y agregó: "Pues, decimos que no les ha ido muy bien por que creo que la situación así como ellos andan, pues todo tienen que pagar".


Puede ser que regresen

Podría suscitarse que, "ante la escasez de la mano de obra en algunas areas agrícolas mexicanas se empiece a pagar mejor el jornal y de esa manera tal vez se empiece a arraigar la gente", consideró Enrique Buj.

Pascual Calderón regresó a Landero y Coss después de tres años y compró animales de engorda, él espera quedarse con su familia. Todo dependerá, como él dice, de que pueda vender bien sus animales e iniciar un negocio.

Francisco Jiménez también pretende quedarse: "ahorita traje mi troca, voy a empezar a trabajar aquí, yo he trabajado siempre en carnicería y primeramente Dios voy a empezar a trabajar ya aquí y voy a ver si puedo lograr algo".

Según le han platicado sus cuatro hijos, Eugenia López López dice que los trabajos en Estados Unidos "ya están pencos también y que como ya hay mucha gente ya se está agotando el trabajo, ellos dicen que ya ora en noviembre y diciembre pusieron el tiempo en que ya se van a regresar".

Según cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo) el flujo migratorio de mexicanos hacia el país del norte continuará con la misma tendencia hasta el año 2025, esta taza se irá reduciendo hasta un punto en que para el 2050 ya no habrá migración de nuestros paisanos hacia los estados Unidos.

viernes, 18 de octubre de 2013

Alcalde había pedido clausura de mina que enterró a 13 personas


 Rodrigo Soberanes

El ayuntamiento de Coscomatepec pidió hace dos años la clausura del banco de arena que sepultó a 13 personas en una de sus comunidades durante septiembre pasado, reveló el alcalde, Serafín González Saavedra.

El edil de ese municipio del centro del estado señaló la extracción de arena y balastre en la región conocida como El Boquerón se realiza sin regulación y en condiciones de riesgo para los trabajadores.

En el caso de la mina de la comunidad de Manzanatitla, donde 13 personas murieron sepultadas el 13 de septiembre, ya se había pedido a las autoridades federales que fuera suspendida, aseguró el edil.

Las víctimas son en su mayoría menores de edad y mujeres que estaban dentro de sus casas cuando un alud, causado por las lluvias y el socavamiento de un cerro aledaño, se precipitó sobre ellos.

El alcalde del Partido de la Revolución Democrática (PRD) hizo "responsables" a la Secretaría de Protección Civil federal y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a las que -dijo- se les pidió la clausura.

De acuerdo con González Saavedra, esa mina de arena -donde actualmente hay un intenso movimiento de maquinaria pesada y camiones de volteo- paró de funcionar a raíz de la tragedia, aunque no está clausurada de manera definitiva.

En la región de El Boquerón laboran al rededor de 150 personas en la extracción de arena o balastre sin seguro de accidentes ni contratos laborales. Es decir, trabajan "por jornales", según Serafín González.

Un total de seis familias sobrevivientes de la tragedia se quedaron sin sus casas cuando ocurrió el deslave y otras tres tuvieron la misma suerte debido a que Protección Civil estatal ordenó demoler sus residencias por estar en zona de riesgo.

Esas familias viven en casas prestadas y en una capilla de la vecina comunidad de Tecoac y están planteando realizar manifestaciones para exigir al gobierno del estado la construcción de sus casas, que fue una promesa echa pública por el gobernador Javier Duarte de Ochoa. 

El alcalde indicó que hay otra zona de extracción de arena, a 100 metros de Manzanatitla, que está en riesgo de colapsar y caer sobre una carretera que dejaría incomunicadas a 12 comunidades.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Negligencia y muertes por deslaves, cosa normal en la sierra

Rodrigo Soberanes Santín

Trece personas que fueron sepultadas por un alud cerca de una mina de arena en la sierra de Veracruz -sur del país- fueron sepultadas este jueves tras un cortejo fúnebre de unas mil 500 personas.

La tragedia ocurrió el lunes pasado en la comunidad de Manzanatitla, del municipio de Coscomatepec, en una zona indígena y serrana que está a 340 kilómetros de la ciudad de México.

Murieron ocho menores de edad, entre ellos dos bebés, y cuatro mujeres cuando estaban adentro de sus casas, al pie de un "banco de arena" donde hubo un deslave por las fuertes lluvias caídas en esa zona durante los últimos días.

Jacobo Rodríguez, un empresario que extrae piedra de cantera en la zona, dijo que los accidentes causados por las minas son comunes pero como es la principal fuente de empleo, las personas no se quejan.

"Esto no es desconocido para la región, ya ha pasado en otra ocasiones. También han habido lesionados y muertos (…) La gente de aquí sobrevive porque los emplean en las minas. El detalle es ése, el hambre de alguna manera hace que te calles", dijo Rodríguez.

Durante el cortejo fúnebre, los dolientes no gritaron consignas ni se quejaron por el accidente, solo lanzaban cohetes y tocaban un tambor. Uno de ellos dijo que había sido "algo natural" causado por las lluvias.

El 26 de agosto, otras 13 personas murieron en Yecuatla atrapadas por un alud de tierra causado por la tormenta Fernand, un municipio que está en otra zona serrana, en el norte de Veracruz.

En Veracruz, el gobierno informó que reubicará las casas que están en zonas de riesgo y les dará empleos temporales a los afectados.

Según Jacobo Rodríguez, la otra actividad económica para los indígenas es trabajar como albañiles en la ciudad de México con empleadores que llegan por ellos en camiones cada domingo.

"No se pueden quitar las minas no porque es la fuente de trabajo. Esto va a seguir igual. Esto nada más fue un episodio", lamentó Rodríguez.

miércoles, 31 de julio de 2013

Evangelio y Revolución




 Rodrigo Soberanes

Un fraile y varias mujeres activistas, caminaron sobre las vías del tren con decenas de migrantes a sus espaldas mientras una locomotora se acercaba de frente a ellos. Al final, en ese 31 de julio de 2011, la máquina se detuvo.

Era Fray Tomás González Castillo visitando Orizaba, Veracruz, y "Las Patronas", mujeres altruistas que alimentan migrantes cerca de las vías en la zona centro de Veracruz, y migrantes centroamericanos que exigían el alto a los secuestros, asaltos y asesinatos.

Cuando pararon a "la bestia", subieron a ella y desde ahí, el Fray Tomás lanzó consignas a las autoridades mexicanas para que paren las atrocidades y se esclarezcan las ya cometidas por la delincuencia organizada.

Esos hechos ocurrieron durante la marcha de migrantes Paso a Paso Hacia la Paz que salió desde Centroamérica y llegó hasta la Ciudad de México. Ahí, Tomás González fue apodado "Fray Tormenta" por su compañero activista, Rubén Figueroa.

El 11 de marzo de 2012, en el Hogar Refugio para Personas Migrantes La 72, de Tenosique, Tabasco, el Fray Tomás explicó cómo llegó a ponerse frente a un tren, hacerlo parar y subir en él para lanzar fuertes críticas al gobierno mexicano.

En una plática, acuña frases como "esto es Evangelio puro", "aquí nos llega Cristo crucificado" o "en este mundo hay que hacer una revolución", mientras se da tiempo de atender a niños migrantes no acompañados, mujeres golpeadas y detalles de logística del albergue que dirige.

Repasa momentos de su actividad como defensor de derechos humanos y de migrantes. Recuerda, por ejemplo, haber ayudado a conseguir trabajo a unos centroamericanos travestis.

"Entonces empezaron a decir los mismos católicos allegados a la parroquia que estábamos alentando la prostitución, que eran una bola de putas las que teníamos en la parroquia, y unos maricones, y que seguramente yo andaba con uno de ellos o una de ellas. Son cosas muy difíciles de creer pero que finalmente pasan en el seno de la iglesia".

Fray Tomás negó las acusaciones y desde el púlpito de la Parroquia de Tenosique, frente a la feligresía y a sus señalantes, dijo citando a Cristo en el Evangelio: "las putas son las que se nos han adelantado en el reino. Ósea que ellas están adelante de nosotros (ríe) no lo digo yo, lo dice el Evangelio".

-Los sacerdotes que viven el Evangelio de esa manera, ¿son un caso aislado dentro de la Iglesia Católica?

"Si, somos entes raros. La Iglesia como institución está muy infiltrada por un crimen. No es comparable con el crimen organizado pero sí hay gente criminal en la iglesia, los pederastas, los no-pederastas pero los que usan a la mujer, los que están llenos de dinero de la iglesia y los usan para sus barrabasadas". 

Originario de la Ciudad de México, en un año y medio de estadía en Tenosique, Fray Tomás ve en los migrantes a "Cristo crucificado", al Cristo "que hay que ayudar a bajar de la cruz".


El miedo y la estampida


Su camioneta gris de batea es vista con frecuencia transportando migrantes. "El cardumen de migrantes", como dijo un comensal en una cafetería de Tenosique, ciudad de unos 60 mil habitantes que se encuentra a menos de 60 kilómetros de la frontera México-Guatemala.
De noche, rumbo a La Palma (comunidad fronteriza donde llegan los migrantes por balsa), Tomás González y Rubén Figueroa ven a unos 15 jóvenes caminando a orillas de la carretera. La Camioneta se detiene, el Fray lanza un silbido y la mitad de ellos huye hacia el monte con habilidad felina.

El pavor es alivianado cuando le miran la túnica en medio de una densa oscuridad y lo identifican como el Fray que le da albergue a los migrantes. Algunos suben y Rubén los acompaña en la batea. Otros prefieren seguir a pie y completar la kilométrica trayectoria hacia Tenosique, la primer ciudad que verán en México.




"(Esta labor) No es nada romántica. Es muy complicada… sí. Es la carne viva, roja, la herida abierta. Sí, es un trabajo muy desgastante física, espiritual y emocionalmente".

El sacerdote franciscano cuenta que el Instituto Nacional de Migración (INM) lo demandó dos veces por la vía penal por los delitos de obstrucción de la autoridad y tráfico de personas.

¿Cómo se prepara una persona para esto que vive?

"Nosotros cargamos un gran sufrimiento en las espaldas, llevamos un gran sufrimiento en el corazón. Hay un costo que hay que pagar".

¿Cómo llega al final del día, se toma una cerveza?

"A veces (ríe) aquí un día se nos va muy rápido, yo empiezo muy temprano a hacer deporte y vengo para acá. A veces me quedo aquí cuando me agarra la noche. Esto a veces no termina, estamos recibiendo migrantes a las 2,3 o 6 de la mañana."

Tomás González continúa explicando cómo llegó un fraile (él mismo) a ponerse frente a un tren en marcha. Habla de migrantes muertos en sus manos tras ser mutilados por el tren, de mujeres violadas, de secuestros masivos y luego lo interrumpe un hondureño de 11 años que llegó solo al albergue porque va en busca de su madre que vive en Houston, Texas.

Ahora va a la escuela en Tenosique y dice que tiene una novia que vive junto a las vías. Habla rápido, exhala buen humor. No da entrevistas y advierte que "nada de fotos" porque está cansado de los periodistas. Hace lo que le dice el Fray.

¿Cómo hace para manejar el apego con ellos?, se le pregunta al fraile.

"Aquí hay que meter el corazón, no hay de otra. Es vivir el evangelio, así lo entiendo. No podemos acostumbrarnos al dolor porque con tanto dolor y tanta historia que te cae, se te va endureciendo todo. Esto es evangelio puro.

Mientras transcurría la plática llegaron Blanca Martínez, de El Salvador, y Dilcia Cortés, de Honduras. Se conocieron en una balsa repleta de migrantes que las llevó de El Naranjal (Guatemala) a La Palma.

Dicen que no van a separarse. Sus historias son similares, pues a ambas las golpeó su esposo y huyeron después de dejar encargados a sus hijos con familiares.

En Tenosique, cuando se iban a subir al tren que los llevaría a Veracruz dieron marcha atrás. "Dicen que abusan de nosotras las mujeres. Se aprovechan más cuando una va sola", dijo Blanca Martínez, cuyos hijos piensan que su madre salió de un viaje del que pronto va a regresar.

Dilcia Cortés trata de narrar la golpiza que le dio su marido. No pudo hacerlo. Cuenta que viajó en "bus" desde Honduras, que durmió en banquetas, que vio a un cocodrilo en el río y que se heló cuando supo lo que podía pasarle en el tren.

El las horas calmadas de la tarde, cuando los migrantes descansan en el albergue, surgían rumores de que se las estaban "repartiendo" para el viaje. Pasaron tres días después de la entrevista y, según contó Rubén Figueroa, las dos finalmente abordaron el tren.

Tomás González asegura que ha tenido casos de secuestros dentro del albergue: "Aquí mismo hemos desarticulado una banda de secuestradores, tenían secuestrados a tres aquí adentro hasta que nos dimos cuenta".

Pese a ello, insiste en "el perdón" y cree en "la conversión de los seres humanos". Dice que ya lo vivió cuando unos miembros de la banda de los Mara Salvatrucha llegaron a la parroquia, fueron atendidos y se fueron dejando una nota que decía: "Veníamos a matar al responsable de este lugar".

-Eso es a nivel personal, ¿y a nivel social?

"A nivel social son otras las medidas que hay que tomar. Este mundo hay que cambiarlo, esto es una revolución".

¿Cómo llegó usted a ese momento de su vida?

Fray "Tormenta" vio la foto del momento en que detuvo la locomotora en Orizaba y sonrió.

"Yo no puedo quedarme callado ni en el convento haciendo celebraciones y rezando. Ante todo este río de sangre había que poner un dique, mi propia persona por el momento", dijo el fraile.

Detrás de sus palabras, se escuchaba el bullicio de unos migrantes cortando las extremidades de un garrobo recién cazado frente al albergue y sacándole la piel mientras otros hervían agua para hacer la sopa.