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lunes, 5 de mayo de 2014
Soledad Atzompa, el pueblo indígena que se defiende solo
Rodrigo Soberanes
El "grupo de autodefensa" de Soledad Atzompa -en la sierra central de Veracruz- se presentó con autoridades de la Marina-Armada de México y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) este domingo al medio día y juntos realizaron un recorrido por las comunidades de ese municipio.
Un convoy de cuatro unidades -dos de la Marina y dos de la SSP- arribó al medio día a la comunidad de Atzompa de ese municipio para conocer el la situación de inseguridad que se vive en esa región de la sierra central de Veracruz.
El alcalde Bonifacio Aguilar Landa platicó con los mandos de ambas instituciones y después envió a elementos de la Policía Municipal con integrantes de la "policía auxiliar" -quienes recalcaron que son un "grupo de autodefensa"- a realizar el recorrido.
El juez comunitario, Avelino Rafael Hernández, enfatizó en entrevista con medios de comunicación que los ciudadanos en tareas de seguridad se asumen como "un grupo de autodefensa" pedido por los habitantes de Soledad Atzompa.
"Es una autodefensa, no son policías, somos un grupo de autodefensa. El ayuntamiento tiene seis elementos y no pueden encargarse de todo el municipio porque es muy grande".
El pasado domingo, el alcalde Bonifacio Aguilar Landa dio a conocer en Veracruz la nueva organización ciudadana instituida en Soledad Atzompa, causando revuelo entre los medios de comunicación de Veracruz.
"Están enterados los ministerios públicos y los diputados de la zona. No voy a esperar a que sigan desapareciendo a más gente de mi municipio. Ya tenemos autodefensas, definitivamente", afirmó el presidente municipal.
También informó que las agencias del Ministerio Público de su región están enteradas de esa iniciativa. Los voluntarios que participan en el grupo no tienen armas de alto poder, solo algunos rifles "caseros".
El convoy fue guiado durante casi tres horas por la patrulla del municipio con cuatro civiles abordo que son integrantes del nuevo grupo de seguridad, que entró en funciones con la llegada de la actual administración municipal.
Los policías auxiliares le explicaron a los mandos de la Marina y la SSP cuáles son los puntos donde han colocado de manera intermitente sus puntos de revisión donde detienen sobre todo a vehículos foráneos.
En tanto, elementos de esas corporaciones iban tomando fotos y anotando la información que les daban en cada uno de los lugares, que eran generalmente cruces de caminos que comunican a varias comunidades.
En la comunidad de Tepaxapa, los mandos de la Policía Estatal encontraron a decenas de jornaleros que se acercaron a ellos para conocer el motivo de su presencia y expresarles sus inquietudes.
Una de sus preocupaciones es la presencia de autos de otros estados que -aseguran- son de supuestos delincuentes "que se vienen a esconder".
Un mando de la SSP los escuchó y dijo: "estamos aquí para apoyarlos, señores. Respetamos la política de la región, no vamos a tener problema alguno siempre y cuando todo sea bajo el régimen de la ley".
Desde un punto de revisión cercano a la comunidad de Atzompa, al rededor de las 18:00 horas, Hernández explicó que la entrada de vehículos ajenos a su municipio ha aumentado coincidiendo con el alza de delitos.
Mientras, los guardianes comunitarios encapuchados le hacían el alto a los vehículos con placas de otros estados y revisaba si traían armas o droga y les hacían algunas preguntas sobre el motivo de su presencia en el municipio.
Hernández detalló que "la gota que derramó el vaso" fue la desaparición hace dos meses del taxista José López, quien fuera candidato a la alcaldía de Soledad Atzompa por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hace cuatro años.
"Era un buen hombre. Solo encontraron su taxi pero de él ya no se sabe nada", comentó uno de los "policías auxiliares".
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martes, 4 de febrero de 2014
Un rayo partió el cerro y sepultó a sus cinco hijos y a su esposa
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Rodrigo Soberanes /@rodsantin
Rodrigo Soberanes /@rodsantin
Alfredo Reyes vio
cómo sus cinco hijos y su esposa quedaron sepultados en la mina de arena donde
trabaja, el 10 de septiembre pasado, durante la tragedia donde murieron en
total 13 personas, en el municipio de Coscomatepec.
"Yo vi cómo
se desgajó el cerró y porqué fue. Ya habíamos pasado días que había llovido
diario, diario. Ahí el problema estuvo en que cayó un rayo y fue lo que desgajó
el cerro".
Alfredo cuenta su
historia envuelto en un misterioso autocontrol. Su sonrisa, sus ademanes
amables y su humildad exultante son como la capa de tensión superficial del
agua en un grandísimo contenedor.
"Se miró
bien feo, hasta tembló todo a la hora que ese rayo se clavó en el bordo. Yo
miré para arriba y vi que se desgajó y abarcó toda la carretera. Yo salí corriendo,
llegó como a cuatro metros de donde yo estaba parado.
Cuando me di la
vuelta la casa de mi suegra estaba derrumbada hasta abajo, ya di todo por
perdido porque mi casa era de madera. Le doy gracias a Dios que encontramos a
todos mis hijos.
Como dice la
canción, estoy agradecido con el de arriba porque se veía triste al ver todo
eso, yo me imaginaba a mis hijos, que se fueron la mayoría de chiquitos, ahí
adentro en la noche", contó Alfredo.
No fue fácil
encontrarlo para hablar con él. Siempre anda de un lado para otro, le salen
cosas que hacer, lugares a donde ir a distraerse y personas con quienes hablar.
Así vive Alfredo ahora entre las comunidades de Tecoac y Manzanatitla.
María Yolanda
Herrera Ramos, su esposa, murió junto a su madre, Juana Herrera y sus cinco hijos, informó en septiembre el
director de Emergencias de Protección Civil, Ricardo Maza Limón.
Los nombres de
los niños son Alfredo Reyes Herrera (11), Yadira Reyes Herrera (10), María
Jeanete Reyes Herrera (8), Anahí Reyes Herrera (5) y Aldo Reyes Herrera (11
meses).
La noticia de la
muerte de trece personas en una humilde comunidad indígena recorrió Veracruz,
México y el mundo. El gobernador Javier Duarte de Ochoa declaró desde
Manzanatitla, que su gobierno construiría nuevas casas a los afectados.
Hoy, nueve
sobrevivientes -incluyendo a Alfredo- viven en una casa prestada de dos cuartos
en la comunidad de Tecoac, donde fueron los funerales y donde ahora, todos
juntos, reciben terapia para ayudarlos a amainar su dolor.
Por el momento,
las nueve personas -que van desde mujeres de la tercera edad hasta niños- viven
juntos, "como una nueva familia" hecha de los que quedaron cuando
otras nueve familias fueron destruidas en un minuto por el alud de tierra y
arena.
"No sabemos
nada de lo que nos prometieron", dijo una de las mujeres afectadas, quien
perdió a su hermana en la tragedia y acababa de participar en una dinámica de
terapia colectiva con la psicóloga Araceli González Saavedra., de la ONG
Equifonía.
Los afectados
quisieron externar su queja pero descartaron dar sus nombres o hacer una
protesta pública por temor "a que se vayan a enojar los del gobierno"
y terminen por no darles sus casas.
"No queremos
hacer manifestaciones. No queremos perturbar y que nos manden a volar. Como
todavía no nos aseguran nada, le pensamos", agregó una de las mujeres que
figuran en las fotografías del día de la tragedia.
El ayuntamiento
de Coscomatepec ya donó los terrenos donde serán construidas sus casas pero el
gobierno estatal -afirman- no ha iniciado la construcción de las casas,
"ni siquiera hemos firmado lo que nos va a tocar", dijo una de ellas.
En tanto, la
nueva y particular "familia" sigue su día con día, compartiendo
gastos y obligaciones en una casita que en cualquier momento podría ser
requerida por su dueño, que vive en la cabecera municipal de Coscomatepec.
Y Alfredo, que
pasa la mayor parte del día afuera, sigue trabajando como operador de
maquinaria en el banco de arena que sepultó a sus hijos y esposa, a unos metros
de donde sus ojos vieron un rayo inusual, un derrumbe y, al otro día, los
cuerpos uno cerca del otro.
"Yo sigo
trabajando ahí donde mismo donde pasó el accidente, no le puedo echar la culpa
a mi patrón porque yo miré todo cómo sucedió. Si no hubiera estado, alomejor
hubiera dicho que tiene la culpa.
No me los iba a
hacer buenos (a sus hijos y su esposa) porque fue demasiado lo que yo perdí
pero yo miré cómo sucedieron las cosas y no puedo hablar ni de más ni de
menos".
Accidentes
así, cosa normal
Unas mil 500 personas
formaron la fila del cortejo fúnebre que desfiló acompañado de pausados
golpeteos de tambor por la serranía, en Tecoac, hasta llegar al Camposanto
donde despidieron a las 13 víctimas con un guiso y música.
Durante el
cortejo del sepelio, Jacobo Rodríguez, un empresario de la zona, dijo que los
accidentes de ese tipo son frecuentes desde hace años.
"Esto no es
desconocido para la región, ya ha pasado en otras ocasiones. También han habido
lesionados y muertos", contó el empresario de extracción de cantera
mientras cientos desfilaban en silencio.
Los pobladores de
esa región conocida como El boquerón trabajan en la extracción de arena sin
contratos ni medidas de seguridad.
"Son varias
las empresas que están trabajando fuera de normas, si una mina está trabajando
y tiene permiso, debe tener normas, eso quiere decir que se está trabajando
empírico sin que las autoridades prevengan", señaló Rodríguez.
Así, las personas
se lastiman o mueren con cierta frecuencia pero las comunidades lo perciben
como algo "natural" y asumen los riesgos a cambio de tener trabajo.
"Ha habido
mucho muerto, se han desbarrancado. Antes se trabajaba a puro pico y pala.
Cuando ya se comenzó a mecanizar, comenzaron los daños por los derrumbes. De
unos 10 años para acá", dijo.
"La gente de
aquí sobrevive porque los emplean en las minas. El detalle es ese, el hambre de
alguna manera hace que te calles. Los bancos son fuentes de trabajo y son
necesarios", dijo Jacobo Rodríguez.
Y ahora, ¿qué?
La noche del
alud, los conocidos de Alfredo le pidieron que se fuera a dormir, pero él se
rehusó porque seguía lloviendo y el agua iba a lavar la tierra y descubrir los
cuerpos. "Temprano los tenemos que encontrar", pensó. Y esperó.
Dos semanas
después del sepulcro, volvió a trabajar en la mina porque -como dice Jacobo
Rodríguez- la cosa es así y punto.
Pero dentro del
tipo afable que es Alfredo Reyes, hay más: "Por encima aparento estar bien
pero por dentro no puedo, no puedo… "
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viernes, 3 de enero de 2014
Alcaldesa de Alvarado, detenida para enfrentar cargos de homicidio doloso
Rodrigo Soberanes
La ex alcaldesa de Alvarado, Sara Luz Herrera Cano, fue detenida este jueves en un hotel de ese municipio acusada de ser la autora intelectual del homicidio de su secretario particular.
La Procuraduría General de Justicia de Veracruz (PGJE) informó que detuvo a la ex alcaldesa en la cabecera municipal de Alvarado y la trasladó a sus instalaciones en la ciudad de Veracruz donde se encuentra en estos momentos.
Sara Herrera fue llevada a las instalaciones de la Agencia Veracruzana de Investigaciones de la PGJ en una camioneta Durango negra escoltada por vehículos de la AVI e ingresada por la parte trasera del inmueble.
"La PGJ, a través de la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI), detuvo a la ex alcaldesa de Alvarado, Sara Luz Herrera Cano, señalada como autora intelectual del homicidio doloso calificado en agravio de quien fuera su secretario particular, Michel Martínez Corro", informó la fiscalía en un comunicado.
Fuentes extraoficiales informaron que la detención
ocurrió en un hotel del municipio de Alvarado. Jornada Veracruz intentó
obtener detalles de la detención pero el personal del negocio declinó a
dar información.
Sara Herrera está acusada de ser la autora intelectual de su ex secretario particular, Michel Martínez Corro, quien fue encontrado muerto el 13 de agosto pasado dentro del patio de una casa de Alvarado.
El 24 de octubre pasado, la Procuraduría pidió al congreso Local de Veracruz el desafuero de la entonces alcaldesa para poder llevarla ante la justicia pero los diputados no realizaron ese procedimiento.
Un día después, Sara Herrera declaró a los medios de comunicación que los señalamientos en su contra eran falsos y se dijo víctima de una persecución política.
El pasado 31 de diciembre, Sara Herrera acudió a la entrega de poderes en el palacio municipal de Alvarado.
Apenas este jueves, la ex edil había declarado al portal de noticias Cambio Digital que estaba tranquila en Alvarado y disfrutando de haber dejado el cargo de presidenta municipal.
"Aquí estoy, siento como que algo se me desprendió de mi cuerpo, una tranquilidad (…) He dormido muy bien sin pastillas ni nada. Súper bien. Ya no es eso de despertarme a las 5 de la mañana y tomar pastillas para dormir", declaró.
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domingo, 29 de diciembre de 2013
El líder sindical que se compara con Dios
Rodrigo Soberanes
Pascual Lagunes ya había tomado la decisión de expulsar a 215 personas del sindicato de Trabajadores de Tenaris Tamsa. Su oficina estaba llena de sus allegados y él se tomaba un café; afuera del auditorio habían 500 elementos del orden y dentro, unos dos mil 500 obreros que coreaban su nombre.
El líder sindical, con 21 años en su cargo, convocó a una asamblea luego de los disturbios del 24 de diciembre dentro de las instalaciones de Tenaris Tamsa -la empresa más importante en Veracruz- en el que decenas de sus simpatizantes y detractores se enfrentaron con puños y armas.
"(A los 215 trabajadores) los hemos calificado como agitadores, totalmente traidores a esta gran organización sindical", le decía Lagunes a los reporteros, colocados entre el escritorio del controvertido líder y unas 15 personas con semblante serio que no perdían detalle de la entrevista.
A José Carlos Guevara Moreno, quien también se ostenta como el líder sindical de Tamsa, Pascual Lagunes lo llamó "títere", al asesor legal de los disidentes, Bartolo Guevara Malpica le dijo "malandro" y a Enrique Ruiz, otro de sus detractores, lo nombró "pobre diablo".
En tanto, en el malecón de la ciudad, Pascual Lagunes era satirizado por esos detractores con una botarga hecha a su semejanza, adornada con billetes, signos de pesos, una pala y frases con fuertes críticas hacia él.
También adelantó que tiene a 500 "jóvenes, buenos y sanos" esperando para recibir las 215 plazas que quedarían libres con la expulsión masiva decretada este viernes por la mañana y, más aún, adelantó que por lo menos seguirá en su cargo hasta el 30 de septiembre de 2016 "si mi Dios y mi gente quieren".
Cómodo, con esos buenos augurios y con la Marina, la Policía Estatal y la Policía Auxiliar cuidando el inmueble sindical, Pascual Lagunes se alistó para ir hacia el auditorio que coreaba si nombre y esperaba para votar a favor del despido de sus compañeros de trabajo.
"Quiero vean, les van a gritar `fuera, fuera, fuera´ y nadie se va a quedar sentado (…) Me siento mal, nunca quise tomar esta medida. Aunque tenga un apabullante apoyo para expulsarlos, no me siento bien", dijo Lagunes.
Y entró al auditorio.
"Se ve, se siente, Pascual está presente", "Pascual, amigo, la gente está contigo", le gritaban los miles de obreros que pasaron dos torniquetes de seguridad y cuatro revisiones de las fuerzas del orden para entrar en grupos al auditorio.
Posó para las cámaras entre obreros con puños alzados, subió al estrado, se sentó y tomó el micrófono. Pidió una disculpa por el breve retraso y los inconvenientes durante el acceso al inmueble. "Las medidas de seguridad en este caso no sobran", le dijo a la concurrencia.
Inició la asamblea. Se leyeron los artículos que respaldan la expulsión que todos querían y se dio cuenta de una serie de conductas en las que, según la feligresía de Lagunes, incurrieron los 215 obreros, cuyos números de empleado y nombres fueron leídos por un orador.
Después, el líder sindical ordenó: "a lo que venimos".
Y Aclaró: "no saben la pena que me da no haberlo hecho antes (decidir la expulsión), los expuse y me expuse a que nos hubieran matado (…) pienso en sus familias, pero se lo ganaron a pulso. ¡Hay que quitarnos esas lacras de encima! Dios sabe que tenemos que tomar la medida que tenemos que tomar".
Luego vino la lectura del dictamen y la expulsión. Se les juzgó "por rebeldía y sin necesidad de que estén presentes".
Este mismo viernes fue enviado un oficio a Tenaris Tamsa donde el sindicato pide el despido fulminante y sin liquidación de los 215 empleados. Es una de las consecuencias de una añeja pugna de poder dentro del sindicato y de la riña del 24 de diciembre.
"Dios y Pascual Lagunes siempre se los tendrán en cuenta", dijo el líder al final.
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jueves, 19 de diciembre de 2013
La vida le juega otra pasada al pescador que halló un tesoro, fue apresado y exhonerado por la SCJN
Rodrigo Soberanes
Un pescador que encontró un tesoro prehispánico con lingotes y 42 piezas de oro en las costas de Veracruz, al sureste de México, fue encarcelado por "despojo", absuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y vive ahora con mil 700 pesos al mes.
"Fue un hallazgo dicen que grandísimo, pero francamente para mí no es nada. Bueno hubiera sido que hubiera salido adelante pero hay ocasiones en que no tengo para comer y no tengo para vestir", se lamentó Raúl Hurtado Hernández, el pescador que halló las joyas.
Hombre de 64 años de corta estatura, pelo cano y piel curtida por el sol, recuerda que cuando estaba pescando una mañana hace 38 años, ya llevaba consigo una cosecha de 10 kilos de pulpo cuando vio el brillo de un metal en el agua que resultó ser un lingote de oro.
Al cabo de un año, en 1976, volvió a ese lugar de la zona norte de la ciudad de Veracruz y encontró las 42 piezas prehispánicas que ahora conforman el tesoro llamado "Las Joyas del Pescador" que se exhibe en el Baluarte de Santiago, un sitio turístico de la ciudad de Veracruz.
"Seguí pescando y en un año volví a encontrar otro pedazo igual, la mitad enterrado y la mitad destapado. Empecé a sacarlo se hizo un hoyo y empezó a salir todo lo demás", contó Raúl Hurtado.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene bajo resguardo las Joyas del Pescador y las exhibe como un tesoro "decomisado a un pescador que las encontró en el fondo del mar".
De acuerdo con el INAH, las joyas -encontradas en un lugar conocido como Coral de Enmedio, en el norte de la ciudad de Veracruz- son el testimonio de envíos realizados a España en las naves que partían del Puerto de Veracruz y muestran las técnicas de producción de orfebrería en el México prehispánico.
El tesoro contiene un escudo de guerra, "chimalli", que es la pieza más representativa; barras y pendientes de oro, de acuerdo con la información disponible en torno a la exposición.
Fueron exhibidas por primera vez en Veracruz durante 1989 "cuando concluyó el juicio", según los folletos del INAH, cuyo departamento de comunicación social no tiene más información disponible sobre el proceso legal de Raúl Hurtado.
Miguel Campoamor, otro pescador de la región y conocido de Raúl Hurtado vivió de cerca la experiencia del hallazgo y los hechos que desencadenó. Recuerda una escena de los hijos de Raúl Hurtado jugando con los lingotes de oro en la arena como si estos fueron coches.
"Los niños jugaban con ellos, los amarraban y los arrastraban ahí en el patio pensando que era cobre, porque el oro cuando está en el mar queda rojizo", dijo Campoamor.
Cuando el autor del hallazgo se dio cuenta que tenía oro en sus manos, comenzó a vender los lingotes y las piezas a una joyería de la ciudad de Veracruz y con sus ganancias comenzó a construir una casa.
"Todas las joyas iban en un calcetín", contó Raúl Hurtado, recordando los mejores tiempos de su vida.
El pescador fue detenido en una fecha que ya no recuerda, el tesoro prehispánico fue decomisado y a él se le acusó por "despojo a la nación", purgando una pena de un año con dos meses de cárcel antes de que lo liberaran las autoridades, según cuenta a 37 años de su descubrimiento.
"Llevé a trabajar a una de mis amistades de la colonia y ese canijo me echó a la justicia. Fueron a media noche por mí para llevarme a la fuerza.
Entrando a la cárcel, me dieron golpizas y golpizas. El delito para ellos era un robo. Decían que cómo iba a ser que yo estuviera gastando dinero siendo un simple pulpero", dijo Hurtado.
Un habitante de Veracruz durante esa época, Enoch Rodríguez, contó que las golpizas al pescador eran sabidas "en todo el pueblo", donde cada día se hablaba con fervor sobre el hallazgo de las joyas y el desenlace trágico para Raúl Hurtado.
"Fue el impacto de los días y de los meses, y a la vez triste" por ese caso que llegó a manos del abogado Luis Emilio Fuster, un litigante de renombre entre la sociedad veracruzana, recuerda Enoch Rodríguez
El caso del pescador preso por encontrar unas joyas pasó de un juzgado de distrito en Veracruz (causa penal 318/1976) a un tribunal unitario en Puebla, donde fue recibido un amparo directo interpuesto por Emilio Fuster, según contó el abogado.
Así, Hurtado quedó libre bajo caución y enfrentó el proceso en libertad. Recibió sentencia y ésta fue apelada por su defensa. La SCJN lo declaró inocente en 1979, recordó el litigante.
Poco tiempo después de salir de cárcel, Raúl Hurtado se casó por la iglesia con la mamá de sus hijos, Magdalena Aguilar. La ceremonia se realizó en la catedral de Veracruz y la misa fue oficiada por el Obispo José Guadalupe Padilla y Lozano, según las crónicas de la época recogidas en el libro El Tesoro de Moctezuma se Asoma, del cronista Vicente Contreras.
"Jamás se había realizado en Veracruz una boda de mayor concurrencia y de tanta emotividad de quienes asistieron, ni se había expresado mayor simpatía espontánea hacia una pareja", cuenta una nota del periódico El Dictamen, titulada: "Concurrida boda del Pulpero".
Desde 1976 Raúl Hurtado no ha vuelto a la zona donde encontró el tesoro. Ni en busca de fortuna, ni de pulpos. "Yo no me acerco para nada, no quiero problemas. Puede haber algo, pero siempre me van a estar vigilando (…) Estoy libre y estoy vivo, que es lo principal".
Como pescador de pulpos y dueño de un expendio de bebidas y comida en la playa (una "palapa") llamado Las Joyas del Pescador, Raúl Hurtado consigue menos de dos mil pesos mensuales de ingreso neto, y él y sus esposa consumen la mitad de su pesca.
Raúl Hurtado y su familia (tiene siete hijos adultos) podrían verse obligados a abandonar su negocio y la pesca en las playas del norte de la ciudad de Veracruz por la posible ampliación de la zona portuaria.
Su futuro depende del fallo de una juez sobre un amparo que pretende frenar la ampliación del Puerto de Veracruz, un proyecto que se construiría sobre las playas donde se desarrolló la historia de Las Joyas del Pescador.
Durante los más de 30 años que llevan las joyas en exhibición, Raúl Hurtado ha contado su historia a generaciones de periodistas y a grupos de escuelas que lo visitan para conocer al pescador de las joyas,
Salvo algún apoyo informal de parte de las autoridades, asegura que su hallazgo no le trajo ningún beneficio y también que ya no quiere hablar de las joyas.
"Francamente no me gusta contar la historia, yo quisiera olvidarla ya", dijo Raúl Hurtado Hernández.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Ciudadanos se defienden solos; “en mi casa no te metes, ya estamos hasta la madre"
Foto de Félix Márquez
(Texto de marzo de 2013)
Rodrigo Soberanes /@rodsantin
Los vigilantes de colonia caminaban por
la noche con sus rifles y sus rostros cubiertos. Una patrulla municipal que circulaba por el
lugar se detuvo y un mando preguntó: “¿todo tranquilo?”. Después de minutos de
plática bajo un poste de luz, cada quien siguió su camino.
El “Ciudadano Vigilante” es un “proyecto”
que comenzó en el predio El Inglés, en Tlalixcoyan, un municipio donde
“terminaron los días de dormir con las puertas abiertas y de esperar a que tu
vecino te cuide,” como era antes, según Luis Alvarado, el presidente del
Consejo Ciudadano de Seguridad.
A siete meses de asumir la vigilancia por
ellos mismos, los hombres con rostros tapados con paliacates afirman que sus rondines
nocturnos ya dieron resultados contra la delincuencia común que azotaba a su
colonia con cortes de luz, robos y asaltos.
Llevan rifles de casa y cualquier objeto
que les sirva para defenderse y en caso de ver a algún sospechoso en la colonia
y presenciar algún ilícito, llaman a las autoridades. Ahí –dice- termina su
función. “Somos vigilantes de colonia, no policía comunitaria”, aclaran.
El mensaje de los cinco hombres perdiendo
horas de sueño para recorrer las calles de sus comunidad (duermen tres horas
diarias, pues todos trabajan en el día) es: “en mi casa no te metes, ya estamos
hasta la madre (…) es una reacción voluntaria porque ya no se puede”.
Antes del recorrido, venían de explicarle
su experiencia a cientos de personas reunidas en la congregación de Piedras
Negras, donde el Consejo Ciudadano de Seguridad citó al alcalde José Muñiz y a
sus colaboradores en la materia, además del agente ministerial.
Rafael Peña, uno del grupo de vigilancia
de El Inglés pasó al frente y los demás se quedaron sentados confundidos entre
los participantes de la reunión para evitar ser reconocidos por posibles delincuentes
infiltrados.
Ahí, el alcalde dejó claro que apoya la
iniciativa de formar un Consejo Ciudadano y el presidente de esa organización,
Luis Alvarado, afirmó frente a la concurrencia que esa estructura organizativa
será el vínculo entre las autoridades a la ciudadanía, que desbordaba quejas de
inseguridad y corrupción cuando hacían uso de la voz durante la reunión.
Rafael Peña dijo que la base de la
seguridad de su colonia es la “organización” entre las familias para estar en
comunicación permanente y “echarle el ojo” a personas extrañas. “No tengan
miedo, nuestro peor enemigo está en nosotros y es el miedo”, dijo Peña
recibiendo aprobación con aplausos.
Fue una sesión con programa específico
para el uso de la palabra que terminó con un micrófono abierto para la
ciudadanía. Un secretario levantó un acta y se acordó –a petición del alcalde-
repetir esa reunión dentro de un mes y revisar si lo acuerdos se cumplieron.
Este miércoles por la madrugada, la
colonia El Inglés estaba vacía. En cada cuadra, los vigilantes señalaban puntos
donde solían reunirse jóvenes a tomar alcohol y a delinquir, dijeron los
hombres con rostro cubierto.
Uno de los acuerdos de octubre pasado en
El Inglés fue prohibir a los menores de edad permanecer en la calle después de
las 10 de la noche. Un toque de queda
que los cuidadores hacen cumplir con rigor cuando ven a alguien en la vía
pública, le piden su identificación y lo hacen volver a casa si es lo que
procede.
Durante el recorrido, el grupo de
vigilancia informó que, pese a haber ahuyentado los delitos comunes y de dormir
unas tres horas diarias, sus rondines seguirán y buscarán “que las otras
colonias hagan lo mismo.”
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lunes, 29 de julio de 2013
Al matón no le faltan flores en su tumba
Cuando era niña, recuerda que trató de cruzar una cerca de alambre de púas y que un hombre -"muy guapo y de ojos claros"- la ayudó tomándola de la mano. Luego su padre le dijo: "ese que te ayudó es ´X`"… el Matón.
Todos en esa reunión, incluyendo la niña, sabían que el Matón llevaba 20 años siendo asesino a sueldo, pero en esos tiempos los gatilleros caminaban como cualquier otro en las calles de algunas regiones de Los Tuxtlas.
La tumba del matón no está un cementerio, o al menos no parece. Está en un potrero donde solo hay otros dos sepulcros más y no están cerca del suyo. La hierba llega hasta las espinillas y no hay una reja para entrar.
Pero dentro del espacio de su morada, nunca faltan las flores y quién sabe qué tanta gente se detiene en esa curva ciega de carretera para meterse a la maleza y embellecer la morada del Matón.
San "X", le dicen de broma por la cantidad de flor que le llevan.
Más atrás en el tiempo, por ahí de 1956, ocurrió un crimen entre hermanos. Versiones dicen que fue por una mujer, aunque esto no es tan relevante porque en esos rumbos "te mataban por cualquier cosa".
Uno le metió una bala en el pecho al otro y lo dejó tirado y muerto en el monte. Se cuenta que en su sepelio, algunos con pesar y otros no, le besaron los pies porque así reza la costumbre.
Era una camada de hermanos en la que varios se dedicaban al "oficio" de quitar vidas u otras cosas como vacas, maíz, cerdos, "lo que sea". Eran malandrillos que conseguían dinero fácil.
A varios de ellos les pasó que las balas cambiaron de dirección y fallecieron por plomazos, uno desapareció y dicen que otro anda por ahí "viejo y olvidado", sin contar detalles de esa época.
"Por ahí no pasó Dios, te mataban por cualquier cosa, siempre fue una zona donde la gente se mandaba a matar, incluso entre familiares", dice uno de los relatos.
Llegaron los años setenta y ochenta y en la región abundaban los soneros nuevos que ahora son famosos. Andaban como cardumen de peces en los fandangos, amaneciendo y dándole dolores de cabeza a sus papás, también soneros y parranderos.
Y tal como los fiesteros que tocaban el requinto, la jarana y el "violín para espantar al Diablo", andaba el Matón y uno que otro pariente suyo asesinando hasta por cinco mil pesos, recuerda un señor entrado en años desde su ranchería.
En los ochenta, el Matón era el azote de la región. Su primer pleito por amores que resalta a la memoria acabó a tiros y con ella, la dama en disputa, muerta por una bala perdida.
El novio de la accisa resultó pariente de un mandatario, que además de poder, también era de estirpe de armas tomar. Y se soltó un pandemonium entre familias y X huyó a salto de mata.
Nunca se supo a dónde fue pero sí dejaba pistas porque donde se rumoraba que iba, comenzaban los desmanes y las tragedias propias de los "malandrillos" de antes.
"Era un matón mediocre, mataba hasta por cinco mil pesos, lo que pasa es que era muy guapo", y así se explican las personas que fuera tan notorio ese X.
Dicen los que se fueron de borrachos con él, que era tranquilo y caía bien. "Un tal Isidro no tenía quien le matara un cerdo, entonces el X sacó un hacha y se lo echó sin pensarlo…no sabemos cuánta gente mató".
Una grave enfermedad lo hizo volver a su tierra cuando el encono entre familias había bajado. Luego "se casó o se juntó" y tuvo dos hijas que por ahí andan, y también parece que volvió a transgredir alguna ley natural y se armó un alboroto que le habría costado la vida.
"La versión es que su suegro es el que lo acabó mandando a matar pagándole 150 mil pesos a su primo-cuñado (…) Cuando estaba trabajando en la sandía, le rompieron la mitad del rostro. Luego hicieron parecer que se había accidentado".
Sucedió en 2008. Nadie se extrañó de su muerte.
A su funeral llegó gente de mucho dinero, con trajes y camionetones. Dejaron muchas flores y coronas ¿En qué mafia estaba metido?, ahí salió una parte de su vida que era secreto a voces.
Hubo una prima que lo lloró mucho y "el matón del Matón quedó medio loco y por ahí anda. ¿Cómo lo pudo matar? pues es así, es tradición".
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viernes, 24 de septiembre de 2010
Con tiros al aire, vecinos ahuyentaron a ladrones en fraccionamientos inundados
Con tiros al aire y rondines nocturnos de vigilancia, vecinos de los fraccionamientos Puente Moreno y Arboledas San Ramón evitaron actos de rapiña en sus casas, aunque no todos se libraron de los ladrones que aprovecharon el caos para delinquir.
“Aquí robaste, pero caerá sobre tu conciencia”, dice una pancarta colocada en la fachada de una casa de Arboledas san Ramón, propiedad de los señores Luis Hernández de 65 años y Lourdes Rosas de Hernández, de 63.
Como el de ellos, es frecuente encontrar casos de robo a casas en días recientes. Ventanas rotas y chapas forzadas abundan en ese fraccionamiento y Puente Moreno, pues durante las horas de penumbra, los amantes de lo ajeno se aproximaron en lanchas y a pie.
Sin embargo, el daño pudo haber sido mayor, pues según cuentan los vecinos, se organizaron en grupos para vigilar las calles y desde las azoteas. Incluso, los que tienen armas de fuego, las detonaron para ahuyentar a los ladrones.
Durante los momentos críticos de la inundación, la policía no entró a vigilar. Fue hasta el martes que entraron con cuatrimotos y patrullas, es decir, cuando el caos ya había pasado, afirmó Cristóbal Martínez, vecino del lugar.
Los delincuentes llegaban en grupos en lanchas y a pie, por Circuito Diamante de Puente Moreno y las colindancias con El Tejar, era cuando los vecinos disparaban al aire o emprendían la persecución.
“Formamos tres grupos y nos les fuimos encima” contó doña Cipriana García, de Puente Moreno. Si bien no atraparon a ningún ladrón, guardan la satisfacción de haber salvaguardado las pocas pertenencias que les dejó la inundación.
“Aquí robaste, pero caerá sobre tu conciencia”, dice una pancarta colocada en la fachada de una casa de Arboledas san Ramón, propiedad de los señores Luis Hernández de 65 años y Lourdes Rosas de Hernández, de 63.
Como el de ellos, es frecuente encontrar casos de robo a casas en días recientes. Ventanas rotas y chapas forzadas abundan en ese fraccionamiento y Puente Moreno, pues durante las horas de penumbra, los amantes de lo ajeno se aproximaron en lanchas y a pie.
Sin embargo, el daño pudo haber sido mayor, pues según cuentan los vecinos, se organizaron en grupos para vigilar las calles y desde las azoteas. Incluso, los que tienen armas de fuego, las detonaron para ahuyentar a los ladrones.
Durante los momentos críticos de la inundación, la policía no entró a vigilar. Fue hasta el martes que entraron con cuatrimotos y patrullas, es decir, cuando el caos ya había pasado, afirmó Cristóbal Martínez, vecino del lugar.
Los delincuentes llegaban en grupos en lanchas y a pie, por Circuito Diamante de Puente Moreno y las colindancias con El Tejar, era cuando los vecinos disparaban al aire o emprendían la persecución.
“Formamos tres grupos y nos les fuimos encima” contó doña Cipriana García, de Puente Moreno. Si bien no atraparon a ningún ladrón, guardan la satisfacción de haber salvaguardado las pocas pertenencias que les dejó la inundación.
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jueves, 5 de agosto de 2010
“Si llueve, me baño ¿Cómo ves?”; Mandinga, sin agua hace 3 semanas
Brenda Lira Guevara
Los habitantes de la popular Mandinga están desesperados porque llevan tres semanas sin agua potable. A sus protestas se unen pobladores de comunidades aledañas quienes han cumplido un mes sin el vital líquido.
Se quemó la bomba que suministra el agua en aquella zona de delicias culinarias, y las autoridades de Alvarado no han resuelto el problema, argumentando que “no tienen” dinero”, exclamaron los inconformes.
El en centro de Mandinga, se congregaron los afectados, en su mayoría mujeres, quienes se prepararon con simpáticas pancartas para llamar la atención de las autoridades. Tenían además sus bocinas para la ocasión y habían ensayado sus consignas.
“Si llueve, me baño, ¿Cómo ves?” rezaba un cartel, mientras que en entrevista, una señora le advertía al alcalde Bogar Ruiz: “Bogar, te hablo con respeto, mándame el agua porque por eso la pago” y luego perdió la seriedad: “si viene Bogar, ¡entre todas las viejas se lo madrean!”.
A raíz del corte del suministro, los vecinos han tenido que comprar pipas de agua potable, cuyo precio oscila entre los 650 y 800 pesos, todo con la finalidad de seguir con la actividad restaurantera que tan famoso hace al lugar, pero también de cubrir sus necesidades básicas.
Y los que no tienen dinero, han recurrido a recolectar el agua de lluvia o cavar pozos. Incluso, los habitantes de las comunidades Labuada y El Zapote, quienes tienen un mes sin agua, no han podido comprar pipas porque los accesos no permiten la llegada de vehículos pesados.
Orgullosas, las señoras advirtieron que siempre están al corriente de sus pagos para cuidar el abasto debido a los servicios que ofrecen al turismo.
Finalmente, los afectados advirtieron que si en dos días no les reestablecen el servicio, llevarán su manifestación al palacio municipal de Alvarado.
En mandinga hay unos 4 mil 500 habitantes y se calcula que hay otras mil personas afectadas en comunidades cercanas.
Los habitantes de la popular Mandinga están desesperados porque llevan tres semanas sin agua potable. A sus protestas se unen pobladores de comunidades aledañas quienes han cumplido un mes sin el vital líquido.
Se quemó la bomba que suministra el agua en aquella zona de delicias culinarias, y las autoridades de Alvarado no han resuelto el problema, argumentando que “no tienen” dinero”, exclamaron los inconformes.
El en centro de Mandinga, se congregaron los afectados, en su mayoría mujeres, quienes se prepararon con simpáticas pancartas para llamar la atención de las autoridades. Tenían además sus bocinas para la ocasión y habían ensayado sus consignas.
“Si llueve, me baño, ¿Cómo ves?” rezaba un cartel, mientras que en entrevista, una señora le advertía al alcalde Bogar Ruiz: “Bogar, te hablo con respeto, mándame el agua porque por eso la pago” y luego perdió la seriedad: “si viene Bogar, ¡entre todas las viejas se lo madrean!”.
A raíz del corte del suministro, los vecinos han tenido que comprar pipas de agua potable, cuyo precio oscila entre los 650 y 800 pesos, todo con la finalidad de seguir con la actividad restaurantera que tan famoso hace al lugar, pero también de cubrir sus necesidades básicas.
Y los que no tienen dinero, han recurrido a recolectar el agua de lluvia o cavar pozos. Incluso, los habitantes de las comunidades Labuada y El Zapote, quienes tienen un mes sin agua, no han podido comprar pipas porque los accesos no permiten la llegada de vehículos pesados.
Orgullosas, las señoras advirtieron que siempre están al corriente de sus pagos para cuidar el abasto debido a los servicios que ofrecen al turismo.
Finalmente, los afectados advirtieron que si en dos días no les reestablecen el servicio, llevarán su manifestación al palacio municipal de Alvarado.
En mandinga hay unos 4 mil 500 habitantes y se calcula que hay otras mil personas afectadas en comunidades cercanas.
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viernes, 2 de enero de 2009
Doña Lagarta y los pescadores
R. Soberanes
La actividad de la pesca está en un bache, los que se dedican a ella aseguran estar pasando por el peor momento que recuerdan. En las playas de Antón Lizardo, los pescadores independientes, acostumbrados a las alzas y bajas de sus ganancias, comienzan a notar que el negocio se estancó, al tiempo que el costo de los insumos continúa en aumento, sin que gocen de ningún tipo de apoyo gubernamental.
Las lanchas que se pasean por las costas de Antón Lizardo, igual que cualquier automóvil de modelo no reciente, utilizan gasolina Magna Sin, por lo tanto, ellos sufren los efectos de los constantes aumentos del combustible y toda la cadena de alzas que ello genera. La particularidad de los trabajadores del mar es que el precio de su producto fluctúa cada día.
"Puedes matar 200 kilos o nada", dice Rubén Rosas López, quien asegura que ha sido y será pescador toda su vida a pesar de que el 2008 es el peor año que recuerda en cuanto a sus ganancias. Desde las playas de Antón Lizardo, él ha visto partir a muchos compañeros a realizar otros trabajos que les dejan mejores dividendos.
"Yo soy pescador 100 por ciento, no pude estudiar loco, era muy pobre. Lo bueno -agregó- es que acá es bien barato morirse, hay terrenos bien baratos de dos por dos", comentó sin ningún dejo de preocupación. No obstante, reconoció que se enfrentan a tiempos inéditos y (aquí sí, preocupado) los precios de su producto se han estancado.
El kilogramo de Peto normalmente cuesta 40 pesos, en los últimos meses no sube de 20 pesos. La Rubia bajó de 35 a 18 pesos, la Sierra, cuyo precio suele ser de 40, ahora se vende a 15 y el Cazón pasó de estar a 20 a fluctuar entre los 15 y 17 pesos permanentemente. Esto por poner algunos ejemplos.
Con esa reducción de ganancias, ellos salen a pescar en una superficie de 20 millas hacia el mar teniendo que gastar unos 100 pesos "por cada salidita". para costear el hielo que mantiene fresco el pescado, los aceites, la carnada y la gasolina. Ello sin contar las reparaciones de sus equipos de pesca.
"¡El otro día fui con la tía Lagarta a conseguir una red de media pulgada!" interrumpió otro pescador, joven, que atendía a la entrevista. Su comentario significa que ya no le alcanza para comprar redes y recurrió a la caridad de una tal tía Lagarta para que le prestara una red.
Aprovechando la interrupción de uno de sus ayudantes, Rubén Rojas dijo señalándolos, que cuando ve que alguien no tiene ganas de ir, prefiere bajarlo de la lancha para que no afecte la cosecha. "Aquí quiero fuera la mala vibra", dijo el pescador, dueño de tres lanchas.
"¡Cuando hay Cazón, nos vamos con vientos de hasta 40 kilómetros, una vez fuimos y matamos 200 kilos!", y luego ensombreció su expresión: "pero nos lo pagaron a 15. Es una mafia eso del precio".
Según su experiencia de años, ha visto cambiar el paisaje de las playas. Antes, las lanchas eran tripuladas por cuatro o cinco personas, ahora lo más frecuente es ver pescadores solos, puesto que muchos han optado por dejar el trabajo en el mar por algún empleo en la ciudad, o bien en la zona turística, especialmente en Boca del Río, donde son requeridos buenos navegantes en las zonas exclusivas de yates.
En suma, desde hace ocho años a la fecha, la actividad pesquera se ha reducido constantemente, dato que nos fue imposible constar en el Instituto Nacional de Pesca, cuyas autoridades se excusaron por estar ocupados con los "cierres de año" y pospusieron la plática de diez minutos para "enero".
En la pesca, como en otros gremios, la política está inmiscuida, y en este caso los pescadores independientes resultan afectados al quedar fuera de los apoyos gubernamentales. La Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal, Pesca y Alimentación (Sedarpa), a través de un programa de Apoyos a la Restitución de Equipos y Artes de Pesca ofrece impulsar a las "organizaciones económicas y unidades de producción rural".
Esto ha llegado a oídos de los pescadores independientes, que descartan por completo acercarse a solicitar los apoyos, puesto que aseguran que se trata de unos motores marca Zuzuki para lancha, "pero esos para estas madrizas nunca han servido". Además -dijo Sergio Fernández Cañete, otro pescador- para recibir un apoyo hay que ser cooperativista, incluso, recordó que en alguna ocasión le dieron un motor de lancha a un camionero "que apenas y a pisado la playa".
En suma, no creen que los motores de lancha les puedan servir y optan por valerse por sus propios medios. No obstante, están bien enterados de los apoyos que les llegan a los que sí son cooperativistas. Hace años -cuentan entre todos-, les “apoyaron” con motores “gringos” que no sirvieron para nada. Incluso, un mecánico “se tuvo que ir al vivir” al almacén donde los tenían puesto que no paraban de llegar las máquinas descompuestas.
Algo que no requiere afiliación a ninguna cooperativa es la actividad proselitista de los candidatos que llegan “a levantar las listas para las despensas”.
“Le deben llegar los apoyos a los que sí trabajan”, consideró Sergio Hernández. “Aquí apoyos no hay, hay despensitas chiquitas que traen y te piden copia de tu credencial. Las despensas ya nos las conocemos, te dan medio kilo de azúcar, arroz, frijol, aceite y dos bolsas de Minsa”.
Aunado a los problemas mencionados, ellos acusan que la entrada a los mercados del pescado de Alaska “nos rompe la figura”. Además, la producción de Alvarado les ha mermado a la hora de ofrecer su producto en el mercado.
“¡Llegaron los alvaradeños con su cargamento de pescado, encuéntrenos en la bodega 20!”, anunciaba un altavoz en la Plaza del Mar, lugar donde se instalaron los vendedores que ocupaban anteriormente el mercado Pescadería.
En la Plaza del Mar, instalada en el norte de la ciudad en una zona alejada del bullicio de la ciudad, hay historias parecidas. En general coinciden en señalar al 2008 como un año especialmente malo para ellos en el que han visto reducidas sus ganancias a causa de las obligatorias bajas del precio de sus productos.
Mario y Félix Yepes, padre e hijo, atienen su puesto de pescado en la Plaza, afirman que sus ganancias oscilan entre los seis y los 10 pesos por cada kilo que venden, situación que los tiene con la soga al cuello. Durante el 2008, hubo una racha desafortunada que duró desde agosto hasta octubre en la que prácticamente no tuvieron trabajo.
Aseguran, mientras fileteaban el ceviche, que “la mayoría de aquí están endrogados” a causa de el problema de moda: el alza a los insumos. Según don Mario Yepes, se ha hecho común hablar de los pescadores como los más necesitados de apoyos, “¡pero acá también estamos con la lengua de fuera!, si el gobierno le echara un lente a estos localitos, ¡olvídate!”.
A diferencia de los pescadores, los vendedores de la Plaza del Mar son todos “independientes” y no tiene un gremio organizado, con lo cual, no tiene contacto con los “apoyos” de los que en un momento dado pudieran beneficiarse.
Se despiden los pescadores y los comerciantes de un año con experiencias indeseables: alzas de insumos, ventas bajas, mercancías concentradas en hieleras que nunca salieron al público por la falta de demanda. Un año de puños apretados, como los de don Manuel , quien sostenía entres sus dedos un fajo de billetes que no pasaba de los 300 pesos. Era todo su capital, y se redujo a la mitad cuando llegó “el hielero” a cobrarle su mercancía.
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