lunes, 8 de marzo de 2010

Sin ventanas pero feliz

Un jarocho, joven y amanerado, se salvó hoy de que los vidrios de sus ventanas se le enterraran en la cara.


Llegó a su casa, abrió la puerta, entró y la cerró lentamente. Más despacio que de costumbre, dijo. Eran las 5: 17 de la tarde. En las casuchas de enfrente, dentro de la vecindad, explotó un tanque de gas.


Los muros de los infortunados cayeron y las estructuras se pandearon. Adentro quedaron achicharrados los electrodométicos y las televisiones. En casa del jarocho volaron los vidrios y se incrustaron en su puerta.


El estruendo lo hizo saltar y sobresaltarse cual santa madona. Lo digo porque así lo dijo él, burlándose de sí mismo y de su casa ahora con exceso de ventilación.


En medio de sirenas y movimientos de los cuerpos de seguridad, el político famoso escuchó cuando me lo contaba. se acercó y le preguntó si él era el dueño de la casa sin vidrios y cuarteada. Sí, yo soy, le respondió. Te vamos a apoyar, le prometió. Ok, gracias, le dijo, importándole un carajo.


No lo reconoció y tampoco le hizo caso porque estaba absorto observando a los soldados que llegaron -con capuchas y armas largas- a descartar que se haya tratado de un explosivo de los malosos y aplicar el plan DN III.


Explosiones, virilidad, olor a quemado y cámaras de televisión frente a sus ojos. Y en su casa.


Hoy duerme con la brisa rodeando sus aposentos, lleno de vida y a salvo de las falsas promesas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La otra industria del puro en San Andrés descrita por el "catador de Turrent"

Raúl Moreno Colí eligió al azar uno de sus puros robustos. Lo tiró al suelo, lo pisó y dijo: "si recupera su forma original, es que es un buen puro". En unos segundos quedó tal como estaba. 


A los 13 años ya pasaba sus días entre hojas de tabaco y a los 16, cuando la Ley se lo permitió, comenzó a trabajar en la fábrica más famosa de San Andrés Tuxtla, Veracruz. Hoy cuenta con orgullo que laboró ahí 40 años y fue el "catador  oficial" de la prestigiosa marca de la familia Turrent.

 

En los primeros días de la industria desfilaban los cubanos que venían a enseñar, ahora -dijo con seguridad- vienen a aprender.


Con el paso de los años, se grabó los tamaños, grados de fermentación, tipos de hoja y sus cualidades y aromas. 



Hoy, como un alquimista romántico, sabe cómo mezclarlas para que el puro le regale su mejor esencia. Así, colaboró en la creación de las "ligas" Turrent y Te Amo junto con uno de sus maestros, el cubano Pedro Gómez "el último de los 

cubanos" que echó raíces en la tierra del Salto de Eyipantla. 


Además de Pedro Gómez, fueron sus maestros José García Montes, "un señor cubano purero que se las sabía de todas todas" y Álvaro González, antiguo socio de la fábrica a quién le decían "Papi". 


Eran épocas en la que el negocio era manejado por los propios empleados y trabajaban con un cariño que, a juzgar por los ademanes de "Colí" al hablar, pudiera ser la causa de que el nombre de los famosos puros sea "Te Amo". 


Detrás de su casa, atravesando su jardín fresco con olor a cítricos y pasto recién cortado, Raúl Moreno Colí tiene su pequeña fábrica de puros. Los Moreybas, que son los suyos, dice que son mejores que los Te Amo, a los que quiso por cuatro décadas. 


La fabricación de un bueno puro, dijo, comienza con la elección del tabaco: Años atrás, Álvaro González ya se había mudado al centro de la República y encargó un cargamento de tabaco en San Andrés. 


Al pararse frente a las gabillas de tabaco, pidió que le abrieran una y tomó el aroma con sus manos echándoselo a la cara como si fuera agua. Aspiro profundo. Pidió que le abrieran otra, otra y otra más. 



Al cabo de 12 paquetes dijo que no se llevaría ninguno porque le habían mezclado hoja de la que no sirve a la que sí sirve. 

El Morrón roto le ayuda a Colí a hacer las ligas que le gustan, le da un sabor "dulzón" al puro, y hojas claras, "término medio". 


Cuando compra su tabaco, ahí mismo frente a sus surtidores, se hace una tripa (un puro de prueba) y elige sus combinaciones. Se fija que tenga sabor al momento de que el humo esté en la boca, pero que se lo lleve al salir, que no pique en la garganta ni la deje muy impregnada para así poder saborear con paladar renovado la nueva bocanada. 


Como él, hay unos 40 pureros independientes quienes llaman a sus pequeñas fábricas "chinchales" y son una molestia para las grandes fábricas, ya que estas aducen que venden puros de menor calidad y precio y les afectan sus 

ventas. 


No obstante, convencidos de su calidad, los "chinchaleros" han intentado agremiarse en una integradora que les permita comercializar sus puros en el mercado nacional. Hasta hoy no lo han logrado. 


Los grandes consorcios, que exportan el 60 por ciento de su producción, quisieran que los chinchaleros desaparecieran. Pero no lo harán, seguirán llevando paquetes de hojas de tabaco a sus casas, donde nadie los molesta. 


En el tranquilo San Andrés, viven pensando en la fermentación de sus hojas, en la fortaleza de sus puros y en su aroma (liga), en los apuntes de sus experimentos, en elegir entre hoja primera, segunda, morrón, cuarta y quinta. 


Una vez que elija el morrón, habrá que ver si ocupa roto (el dulzón), oscuro o claro. Y definir la capa, si es con "primera o con segunda", dijo don Raúl Moreno Colí, el "Catador de Turrent" sosteniendo con sus manos sexagenarias una tripa que habrá de servirle para crear el aroma de ese día. 

lunes, 2 de noviembre de 2009

Consejos de un mariachi desde el panteón para vivir mejor

Por única vez en el año, había más personas con vida que sin ella en el camposanto. Unos acompañaban a sus muertos y otros se ganaban la vida vendiendo comida impregnada de polvo de panteón, en el fresco y ventoso 2 de noviembre que se “vivió” en el puerto jarocho.

A las 11:13 de la mañana, la marimba comenzó a entonar “amor eterno” en el abarrotado Panteón Jardín de la Ciudad de Veracruz. 50 metros más adelante, el mariachi consolaba a los familiares de un difunto diciéndoles que “la vida es un sueño”.

“¡Cuando me muera no voy a llevarme nada!” cantaba una voz quebradiza sobre las tumbas, y afuera del Panteón Jardín los vendedores lanzaban agrias quejas contra el ayuntamiento que se dio vuelo cobrándoles “por metro” de banqueta para vender comida y flores.

364 pesos pagó por cada metro una señora dedicada a vender flores, que se reservó su identidad “porque desgraciadamente soy roja”, aludiendo a su afinidad al PRI, y advirtió, jocosa, que “¡Jon (Rementería, alcalde) se está pasando de lanza!” con las cuotas impuestas por su administración.

El mismo sentir se encontraba en cada puesto de vendimia, y aunque el mariachi dijera que al morir “nomás me voy a llevar un puño de tierra”, los comerciantes informaban a los reporteros sobre las tarifas arbitrarias que habían pagado al municipio de Veracruz, lo cual ya les había asegurado irse a casa con mucho menos dinero de lo que esperaban.

Pagaron cuota todos: la señora de las cocadas, la de los esquites, la de las flores, la de los cocos y caña de azúcar, la de los chiles rellenos y atole, la de los cacahuates y hasta el de la bicicleta que vendía “agua limpia” para los arreglos florales de las tumbas.

Fue un lunes tranquilo en la ciudad y agitando en la morada de los difuntos. Mientras en el zócalo y otras zonas conflictivas el tráfico fluía con rapidez, un agente de tránsito se quejaba de su brazo entumido de tanto hacer la señal de “avance” desde las 7 a.m. afuera del panteón, ante la burla de los franeleros que se dieron cita.

Hoy todo seguirá igual. Las tumbas, apretadas bajo el acecho de la hierva, los muertos a descansar y los vivos a “darle gusto al gusto” porque “la vida pronto se acaba”.

martes, 13 de octubre de 2009

El Gafitas

-Mira los labios de la mujer que está cantando y verás cómo te la pasas bien, muchacho.


-Pero yo vine a pasármela bien con usted, además, ya le pagué para que usted la pase bien conmigo, por qué me sale con eso?


-Mírele usted los labios, jovencito, verá como no se arrepiente.


Y los miré y los miré y no encontré nada, al menos en los tres minutos que duró mi intento. Aquella mujer horrible en sus modales y peor aún en su forma de vestir tenía anonadados a los y las asistentes al bar que alguna vez fue teatro, al teatro que alguna vez fue fuente de sueños. 


-Mírele usted los labios-, me dijo la puta burlona, sacándome del trance y ofreciéndome otro trago adulterado


Bebió su agua mineral pintada con coca cola. Todo a cuenta mía. De hecho, a este paso, me quedaba tal vez una media hora de estancia sentado en esa mesa, dependiendo de qué tanto me dejara engatusar por esa dama sin edad más cargada de mañas que un corredor de bolsa.


-Mírele los labios-, insistió la vieja cabrona.


-Bueno chingadamadre!!!!-, dije yo, como todo un hombre. Ella sonreía.


Los sueños rotos que buscaban redención en los labios de la mujer que contaba historias, ataviada con vestuarios despintados desperdiciados por la gran diva del desierto, la que hace mucho (o poco, según lo fresco de la memoria), había dado brillo a aquel lugar al fondo de un tobogán, allá donde quedaban estacionados los sueños de los amorosos y resignados que, de una u otra forma, llegaban con el pecho hinchado buscado una musa y tranquilidad.


-Mírele bien los labios-, escuché que otra mujer dijo en la mesa de junto. Estaba acompañada de un siniestro hombre arrugado de porte sombrío, blanco como lo blanco y viejo como lo viejo, de manos ansiosas que buscaban el botón de la flor de manera abrupta y desenfrenada bajo la mesa para dos. 


Yo me encontraba en avanzado estado de ebriedad, cosa que pudé deducir por mi forma de obedecer a la madame que me daba órdenes. Y yo por más maldiciones que escupiera, siempre las coronaba con una sonrisa.

 

Ese hombre más muerto que vivo y yo, fuimos los elegidos para el entretenimiento. 


-¡Caro¡-, gritaron esos labios sobre. El viejo ansioso de la mesa aledaña botó el lívido al suelo y enderezó su columna retorcida, ya no era un buitre de orejas escondidas entre los hombros dispuestos a babear sobre su prostituta y acompañante, ahora era el padre de todas las sombras proyectadas por al luz tras abrazar el cuerpo delicado de la próxima mujer en oferta. Caro, Carolina. Ella ni siquiera tuvo la delicadeza de buscarse un nombre falso. Caro, la hija de ese ser descarnado de ojos vidriosos, no tardó más de cinco segundos para encontrar un cliente.


El rictus de dolor dibujó una mueca congelada en el rostro de ese hombre en desgracia. 


Mi acompañante cumplió con su papel dentro del show y me aseguró que ni todo el dolor que pudiera sentir ese "desgraciado" podría compararse con el de su hija, ultrajada y vejada repetidas ocasiones por el que hoy lloraba fingiendo dolor paternal.


-¡Caro, Caro!-, gritaba ahora él. 


-Caro, Caro!-, lo arremedaba la mujer de los labios carnosos, postrada orgullosa en el escenario.


El terror se apoderó de mi y me paralizó. Clavé la vista en la mesa, enfoqué la mirada en el logotipo impreso en el mantel. Comenzó el martirio:


-!Sara!.


Maldición. Sara. 


En el logotipo sobresalía un monigote lujurioso con un moño en el cuello como único atuendo y un ridículo sombrero rosado cubriéndole sus partes.


-¡Sara, Sara, Sara!, gritaba la multitud. 


Dos segundos antes de que la madre de mis dos hijos encontrara acompañante, noté que el monigote lujurioso del mantel no tenía rostro y estaba parado sobre una charola de mesero cargada por tres lindas mujeres ataviadas en unas largas batas blancas.


-¡Eso es entretenimiento!, gritó un asqueroso maestro de ceremonias apodado "Gafitas", que irrumpió el escenario para dar por concluido el show en medio de fanfarrias burlonas y alabanzas de los comensales.

martes, 1 de septiembre de 2009

Murió doña Chabelita

Doña Isabel Cano murió el pasado 17 de agosto a las 2:30 am. Me enteré apenas hace un par de días por su sobrino, Luis Antonio. Estaba recostada en su cama, rodeada de familiares y amigos. Poco antes de expirar, pidió que nadie se fuera de su casa sin tomar chocolate y comer rosca.

A su casa de Coacoatzintla acudían cientos de personas de Veracruz y el resto del país buscando su famoso té de zopilote que cura el cáncer.

Sólo la vi una vez, cuando le hice una entrevista. Nos recibió muy abrigada en la sala de sus casa. En esa ocasión también estaba arropada por sus familiares, quienes se cansaron de anumerarnos casos de curaciones gracias a la bebida.

Pasó más de un año desde es la visita y ya me había acostumbrado a darle sus datos a lectores de la revista Llave e internautas que pasaban por este blog.

Siempre tuvo mucho cuidado de no lucrar con el té, recuerdo que hizo mucho énfasis en eso. No era una persona pretenciosa, y a pesar de lo que pudieran pensar los escépticos, emanaba confianza, por más que uno pudiera pensar en lo descabellado que es curarse del cáncer con una "extraña bebida".

Se fue una persona que se dedicó a ayudar a los demás. Es una pena. Y como dijo Andrés Timoteo: "Adiós y gracias, Chabelita".

PD: Este es el texto que escribí sobre ella:
http://todosloscaminospa.blogspot.com/2009/03/lleve-su-zopilote-pal-cancer.html

lunes, 27 de abril de 2009

Vivir en la tierra del jaguar



R. Soberanes
Fotos: UV y Jerónimo Ponce

Palancares es una aldea a la orilla de un río a la que sólo se puede llegar por lancha. Es una comunidad de unas 100 personas, enclavada en la selva del Valle de Uxpanapa. Sus habitantes conviven día a día con especies exóticas en peligro de extinción, entre ellas, el jaguar.

“¿Están seguros de que hay jaguar aquí?”, preguntó a la comunidad el biólogo Domingo Canales, director del área biológica de la Universidad Veracruzana (UV). Los asistentes, reunidos en un salón del Conalep, rieron con ironía. “El otro día nos mataron ocho borregos”, respondió, contundente, el lugareño Fortunato Montiel Sánchez.

Largas y angostas son las lanchas que surcan el Río Uxpanapa desde Palancares hasta el Poblado 11, nombrado “Elío García”, uno de los caídos durante la lucha por un justo reacomodo del Uxpanapa. En ese trayecto de selva, la presencia del hombre se reduce a algunas chozas cercanas a la ribera y es superada por la aplastante vegetación.

No obstante, la convivencia entre el hombre y la naturaleza no es armónica. Así lo demuestran las estrujantes narraciones de encuentros con jaguares, cuyo terreno ha sido horadado por los habitantes de Palancares, como ellos mismos lo reconocen. Para ellos es necesario dispararles con escopeta cuando se les tiene enfrente, así sea una especie en peligro de extinción.

El vicerrector de la UV de la zona sur, Enrique Ramírez, se encargó de plantear una serie de ayudas en proyectos productivos para el lugar. “No somos el gobierno”, les advirtió, “venimos para darles conocimiento, no traemos despensas”. Así captó la atención de los asistentes que ya tenían propuestas que hasta ahora no había realizado por falta de “alguien que venga a expertar al campesino”.

Parte de la intención de la UV en realizar estos proyectos es evitar la depredación de la selva, uno de los lugares más importantes de América Latina en cuando a variedad de especies, según dijo el doctor Arturo Gómez-Pompa, histórico defensor del medio ambiente en México.



Veracruz es el estado más deteriorado del país en materia ambiental, sólo un 15 por ciento está bien conservado. Aún así, en el sur de la entidad, el Valle de Uxpanapa alberga un ecosistema insigne en el continente, según el especialista, quién además advirtió que el saqueo de especies ya tiene un valor “incalculable”.

Gómez-Pompa, encabezó la lucha para proteger la biodiversidad del Valle de Uxpanapa previo al reacomodo y a la “preparación” de la superficie destinada a la reubicación de los indígenas chinantecos provenientes de Oaxaca, hace 32 años. “De nada sirve lamentarse”, dijo a Llave el especialista, quién actualmente labora en el Centro de Investigaciones Tropicales de la UV impulsando acciones de reforestación en la zona del Totonacapan, entre otras actividades.

Él mismo trató de explicarle a al ex presidente Luis Echeverría la importancia de Uxpanapa, “se les llevó a la zona, y nada…”. El movimiento por la defensa del Uxpanapa, ampliamente documentado en libros y material audiovisual, sirvió, en opinión del experto, para marcar un precedente a nivel nacional de “la defensa del trópico formal y seria. Fue el inicio de la ecología política”.

Tras una ardua argumentación para defender el saqueo del gobierno de Echeverría, se fundaron cinco centros de investigación en el país, entre ellos, en desaparecido Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos (INIREB) y el Instituto Nacional de Ecología.

Hasta hoy, hay personas que viven totalmente aisladas de las ciudades. Llegar a Palancares desde Xalapa, toma unas 13 horas en automóvil más una hora y media en lancha entre autopistas, carreteras y caminos rurales. Viven de la pesca, el maíz es para el autoconsumo y los borregos se los comen los pobladores o los jaguares. Expandir sus zonas de cultivo no era una opción para ellos por consideración hacia la selva, pero dadas las circunstancias, tendrán que cambiar sus costumbres.



“Para ustedes es bonita la selva, pero estamos en una crisis bastante fea y vamos a tener que tumbar para sembrar maíz”. Así, Domingo Canales les ofreció asesoría para formar una Unidad de Manejo Ambiental (UMA), para criar Tepezcuintle y para implementar la cría de peces.

Al marcharse la delegación de la UV, los lugareños ofrecieron una lancha para el regreso y prometieron a los expertos de la Universidad “estar preparados con una comida” en agradecimiento por su apoyo.

martes, 3 de marzo de 2009

Lleve su zopilote pa´l cáncer!



R. Soberanes /@rodsantin

Hace 29 años, la desesperación llevó a la familia Cano, de Coacoatzintla, a un lugar de la ciudad de México donde vendían un extraño té, que según habían escuchado, curaba el cáncer. Hoy en día la receta de la bebida está en poder de doña Isabel Cano, “doña Chavelita”, quien recibe cada semana a decenas de enfermos provenientes de distintos puntos de Veracruz y otros estados.

Sentada en el sillón de la sala de su casa, en Coacoatzintla, la fabricante de la bebida contó sobre numerosos casos de conocidos que se han curado de esta enfermedad, algunos de ellos parecían salidos de un cuento. En este entramado de historias tomamos la de un señor desahuciado parado a las puertas del Centro Estatal de Cancerología y se encontró a un hombre de quien recibió la recomendación del remedio, le indicó la dirección de doña Chavelita y además le dio dinero para tomar un taxi hacia Coacoatzintla. El relato termina con la curación del enfermo.

Hay otra historia más cercana y concreta, el de Isabel San Gabriel Cano, cuñada de doña Chavelita. En su casa ubicada en la avenida Lázaro Cárdenas de Xalapa, nos recibió acompañada de su esposo, la pareja estaba preparada para dar credibilidad a su caso a través de un documento amarillento y roto por los dobleces firmado por la doctora Bertha Elvia Cocotle Ronzón, del Centro Médico La Raza de la Ciudad de México con fecha de 21 de julio de 1979:

“Tres fragmentos de tejido blanco, café amarillentos, semifirmes, irregulares. En conjunto miden 0.8 cm”. Y al final, el diagnóstico histopatológico decía: “Carcinoma infiltrante queratinizante del cerviz uterino”. Le acababan de informar que sus días estaban contados.

Asegura doña Isabel San Gabriel que tras recibir la noticia, consultó a otro especialista, “al doctor Muñoz López Domínguez”, quien confirmó la mala noticia y le calculó sólo dos meses de vida, hasta septiembre. Así, con dos meses de vida por delante, la paciente hizo lo común en los enfermos cuando ya no ven la salida a su padecimiento: rezar y “buscar remedios milagrosos”: primero acudió al pasaje de la Biblia Isaías 38 y después a lo segundo, a la medicina no tradicional.

Un familiar de ellas, el doctor, Rafael Cano, vio en la mesa de su casa ese papel que la sentenciaba, y le pedió que regresara a la Ciudad de México, a la calle Canal San Juan 67, “das vuelta en la gasolinera Pabellón, llegas y preguntas por el señor Rogelio”, recuerda Isabel San Gabriel.

Se hizo acompañar por su esposo Cirilo y su cuñada, que a la postre habría de ser la heredera de la receta. "Nos sentamos en un garage, comenzaron a llegar mas personas, llegó un señor con una jarra y nos repartió a todos el te”. Recuerda en particular a una señora “con la pierna negra negra negra” a punto de someterse a la amputación” que le dijo de buen humor: “aquí no hay muerte”.

Mientras tanto, cuenta doña Chavelita sobre aquel momento que “el señor nos apartó y nos dijo que mi cuñada se iba a curar siempre y cuando se tomara el té con todas las instrucciones". A los pacientes les decían que se iban a tomar “un chocolatito” y no una bebida preparada con el cuerpo de un ave de rapiña. Más tarde, en un día del año 1979, el señor del té, "el señor Rogelio" llegó a Coacoatzintla con una caja de sopa llena de remedios, la visita tenía el propósito de enseñar a doña Isabel Cano, la manera de preparar la bebida.

-¿Cómo se prepara, doña Chavelita?.

Lo pensó algunos segundos y respondió: "la gente cree que se le dejan las tripas, la cabeza y todo eso, pero no, el animal se lava bien. Se le ponen varias hierbas y se hierve. Todo cuenta, las cantidades y hasta el tamaño de los trozos de la leña", fue toda su explicación.

-¿Qué tiene el zopilote que cura a las personas?.

“El zopilote tiene muchas propiedades, tiene mucho anticuerpo. Imagínese que come pura cosa envenenada y no se muere”, respondió.

Cuidadosa al escoger sus palabras, doña Chavelita comentó que la forma en que se toma, también tiene que ver el grado de avance de la enfermedad, dependiendo de eso es cómo se dosifica y cómo se sirve: “si tiene un tumor se toma caliente, si tiene leucemia se toma tibio”. Además, afirma que tiene ciertos clientes que le ayudan con la parte más difícil que es la captura de las aves, en especial "un cliente de Cardel".

"Zopilote" significa en Nahuatl "ave que revolotea sobre la basura", es un animal que asociamos con la muerte, que come desechos y cadáveres, pero en México esta ave de aspecto siniestro ha servido como remedio para curar enfermedades. Textos sobre prácticas de medicina no tradicional hablan –por ejemplo- sobre la utilización de las plumas del zopilote para curar heridas de la piel.

Doña Chavelita se dedica desde hace casi tres décadas a vender té preparado con zopilote como remedio para el cáncer, de hecho, al acudir a platicar con ella, la puerta de su casa fue abierta por una jovencita que es hija de una paciente que tenía cáncer en la matriz.

En el mismo entramado de historias nos comentaron de casos de ayuda a enfermos de VIH/SIDA "que vienen del Puerto de Veracruz", o de afectados por la tuberculosis, siempre bajo el simple argumento de que el zopilote fortalece el sistema inmunológico y que al someterse al tratamiento los pacientes tienen que estar plenamente convencidos de que su curación aún es posible.

Tanto doña Chavelita como Isabel San Gabriel hablan, cada quien desde su casa, sobre casos de muerte con una familiaridad especial, esa que se le atribuye a los mexicanos para lidiar con el fin de la vida.

Tantos años de vender la bebida curativa le ha valido que la gente de su pueblo la vea como bruja, "pero yo de eso nada", se defiende, efusiva. Para ella la curación depende de la fe que tengan las personas y se asume como alguien que tiene a cuestas la responsabilidad de lidiar con una de las enfermedades más mortíferas. Para eso, ha tenido cuidado de no lucrar con el remedio, pues –recalca- se trata antes que nada de un asunto de fe. Sin embargo, como en el terreno de los grandes comercios, el producto se le escapó de sus manos gracias a una cliente que la convenció de que la enseñara a prepararlo, “una tal Cira… no sé qué” que a la postre puso su negocio en Poza Rica, “y ahora ella tiene lo que yo no tengo” porque vende el litro a 75 pesos, casi al doble.

Según un precepto de la medicina naturista, un principio fundamental para que los remedios funcionen es una adecuada "sugestión". Dependiendo de esta la curación puede funcionar o no. Doña Chavelita reconoce que ella requiere del total convencimiento por parte de los enfermos que cada fin de semana llenan su patio (de unos cinco metros de ancho por 20 de largo). Durante la semana, tal y como lo comprobamos, abre la ventana de su sala y se asoman las cabezas de los clientes pidiendo, galones en mano, que les surtan el té.

El éxito del remedio ha trascendido a otras esferas y no solo son las personas de escasos recursos las que recurren al él. Pasó por su memoria una larga lista de enfermos, recordó que entre ellos se encuentra uno que aseguraba ser familiar del ex presidente Ernesto Zedillo. Al notar los resultados, este personaje le sugirió que patentara la bebida, pero “hacerlo patente implicaría ponerle químicos y darlo caro, y yo no quiero eso”. Además de "las gentes del ex presidente Zedillo", han llegado a su casa otras "muy fufurufas que decían que eran gentes de Miguel Alemán".

Al final de la plática, la sala estaba llena de familiares, le pedimos una foto a doña Chavelita. Accedió a posar tomándose el primer vaso de té de su vida.




Nota para los interesados: Si vienen desde el DF, tomar la carretera hacia Xalapa. Después de pasar Perote, Las Vigas y La Joya (casi llegando a Xalapa) hay una desviación hacia la izquierda a una carretera que va hacia Naolinco. son unas bajadas y curvas pronunciadas. Como a 5 km llegarás a Coacoatzintla. La familia que hace el preparado vive en la calle principal. No tengo la dirección exacta pero si le preguntas a cualquier lugareño, seguro de indica. Es un pueblo pequeñito.

Saludos y suerte.

Rodrigo.